Nunca una piedra en el mar se ahogó ni palabras ajenas deben ahogar tu camino.

 

Si, así mismo lo creo. Tus decisiones, acciones y vida no deben verse condicionadas por el qué dirán. Ya sé que es frase hecha, ya sé que no soy innovador al traer estas palabras ante tus ojos.

Ayer viniste llorando porque un chico se había reído de tu poesía, esa poesía que la tarde anterior me escribiste en un intento de buscar en mi una sonrisa que tanto necesitaba en ese momento. Buscaste palabras con rima y risa, le diste mil vueltas, jugaste con las comas, con los silencios, con tu creatividad jugaste y he de reconocer que me sacaste una sonrisa de esas dulces. Sonrisa de padre orgulloso de hija maravillosa e irrepetible.

Pasó el llanto amargo y queda la experiencia.

Hoy te escribo para decirte que lo que ayer viviste es vida en estado puro, realidad calzada a golpe de palos. Y esa realidad te hace madurar, no lo ves, pero te ayuda a crecer como persona.

Ya por la noche, al darme el beso de buenas noches, había surtido en ti efecto la experiencia amarga de la mañana y me dijiste que lo que de ti piensen los demás es cosa suya. En ese momento pensé que lo habías leído en algún post de tu cansino padre, pero resulta que lo argumentaste con tal rotundidad que no tuve duda de que había sido tu cabecita prodigiosa la que había llegado, ella solita, a la conclusión más incontestable que jamás oí en boca de una niña de nueve años..” Nunca una piedra en el mar se ahogó”. No sé de dónde sacaste la metáfora, pero sí sé que la entendías y habías interiorizado como yo no  hice hasta pasados los cuarenta.

Sí, he de reconocer que me has alegrado el día y la vida. A tu corta edad has llegado a entender lo que la mayoría de los adultos aún no entendemos… Tú eres tu foco y, desde el respeto, lo que los demás piensen de ti es cosa suya.

Te quiero con todo, con todo lo que puede querer un padre orgulloso de una hija maravillosa e irrepetible…Eres Jimena Luque, ¡nunca lo olvides! ¡Pisada fuerte!

Humanizar sanidad, colorear nuestro trabajo.

 

¡Qué gran verdad!

 

Tan centrados en nuestras técnicas y juicios diagnósticos olvidamos la esencia del trabajo…trabajamos con personas, no con Megacodes, no con simuladores.

 

Hace unos minutos veía la televisión tranquilamente en el sofá de casa, ahora le rodean cuatro señores vestidos de amarillo que hablan otro idioma.

“Si no me pasa nada” repite una y otra vez, “Es un dolorcito de pecho sin más, pero es que mi mujer es muy aprensiva”. 

Su cara lo dice todo, está asustado y desorientado, no menos que su familia…

Lo tenemos que trasladar a un hospital, le dice el médico, él asiente resignado y se deja hacer.

Hablamos con la familia y explicamos la gravedad del cuadro, Juan sufre un Infarto Agudo de Miocardio que requiere de un cateterismo urgente. 

 

Lo subimos a un vehículo cuyo habitáculo es minúsculo, le adornamos de cables, le llueven pinchazos entre luces brillantes…

Juan no entiende nada, su corazón falla y él lo entiende como normal, “Tengo 87 años y un día tenía que llegar el fin,“¡Qué mejor día que un domingo de Resurrección!”, bromea con una sonrisa floja…

En ese momento, constantes controladas y Juan estable, mientras escribía en mi historia clínica le pregunté por su servicio militar, vi una foto sobre la tele. Y fue ahí justo en ese momento, recordando su pasado, cuando Juan se comenzó a sentir Juan. Cuando empezó a vernos como personas y no como máquinas de curar. El trayecto fue largo, una vida contada en una hora que estuvo repleta de muchas sonrisas y alguna lágrima. Una hora de charla entre dos desconocidos donde volcó una y mil lecciones de vida que me hicieron disfrutar del momento tanto como a él….Juan se sintió útil, me dejó otros mil consejos de vida y yo me sentí más humano gracias a Juan.


Al llegar sus manos buscan mi mano que sujeta el fonendo mientas tomo la tensión y un “gracias de corazón” fueron sus palabras…de ese corazón dañado que durante aquella hora recobró la fuerza de sus veinte años…

 

Ese aviso me dejó una lección de vida que nunca olvidaré…

Buscar empatía con el paciente ayuda….


Ayuda y mucho a gestionar su ansiedad, restando niveles de esas sustancias mediadoras del estrés.

Ayuda a aumentar sus niveles de felicidad que tanto beneficia a su estado emocional y hemodinámico.


Nos ayudan a nosotros como sanitarios a prestar una asistencia más integral, a sentirnos más humanos y menos héroes.


Color y sonrisa ayudan al ser humano a sentirse humano en sus momentos más difíciles.


¡Cuántos avisos serían otra cosa si añadiésemos ese plus de humanidad y dignidad que tanto necesitan esos seres humanos asustados al que hoy llamamos paciente y familiares!

 

Evita prescindir de lo esencial, ¡Sentirte vivo!

 

Evita prescindir de vivir momentos, momentos de pequeña locura, momentos de freno moderado.

Evita que pase el tiempo sin más, ese tiempo que traerá nostalgia de lo no vivido y recuerdos en forma de sonrisa dulce por aquello que un día saboreaste.

Evita evitar a tu corazón, será tu mejor guía cuando te encuentres ante decisiones difíciles, en momentos oscuros evita evitar a tu corazón.

Evita que te invada la soberbia, aunque te llene, es mala compañera de viaje, traicionera y celosa de buenos amigos.

Evita olvidar que no se puede perder lo que nunca se tuvo, no se puede mantener lo que no es tuyo y no puedes aferrarte a algo que no quieres.

Evita estridencias y excesos de vida rápida. Saborea y recuerda que esfuerzo simple crea felicidad suave.

Evita rechazar a personas, a esas personas de buena conciencia, sabio perdón y mejor memoria para no olvidar. A estas personas evita evitarlas, evita perderlas.

Y ante todo evita evitar, lucha o huye, nuca te pares. Si, huye, no seas cobarde, pero si lo inteligente es huir, huye…de personas con espinas y esquinas huye, de vampiros de tiempo huye…de tu infelicidad huye!

Hace tiempo escribí que la felicidad acude sin avisar cual susurro de fantasma…Hoy pienso que la felicidad como cualquier otra cosa en esta vida tendrás que pelearla, la felicidad tendrás que buscarla y ganártela, porque de lo que nunca deberás prescindir será de vivir, vivir tu FELICIDAD.

 

 

 

Muertes ignoradas, muertes ausentes.

Sonaba él televisor tras la puerta que los bomberos no tardaron más de cinco minutos en abrir. Era 26 de diciembre del año 2013.

La vecina insistía en que hacía varios días que no le veía salir, era un hombre afable, un hombre raro.

Vivía solo y esporádicamente venía un sobrino a visitarle, nunca quiso abandonar su hogar, allí había vivido con su mujer cuando vinieron del pueblo a la ciudad y allí terminaría sus días comentaba la mujer que eran sus palabras cuando se cruzaban en el portal.

Tomás era viudo y vino del pueblo a trabajar en la fábrica…el relato de la buena mujer no paraba de describir al vecino que ya daba por ausente.

Al entrar el olor a pena, el olor a tristeza silenciosa, la penumbra y frío, mucho frío…

Allí sobre el sofá estaba Tomás, arropado en manta y bufanda dejado caer sobre un cojín…a él se había agarrado en su despedida.

Al final un cojín, un cojín fue su último consuelo, su último amigo con el que compartir, con el que confesar alegrías, tristezas y sinsabores de una vida.

Una vida en cuadros pensé en aquel momento. Aún sin conocerlo me pude hacer una idea de aquella vida, una vida en blanco y negro, una vida en color…Las fiestas del pueblo donde tocaba el acordeón, las comuniones, la mili en Regulares, la boda con aquella mujer guapísima, las vacaciones en la playa, la jubilación, aquella foto en color brillante de Las Lagunas de Ruidera…Su vida cubierta de polvo sobre el viejo mueble bar, su vida contada en desperdigados cuadros por paredes para quien quisiese escuchar.

¿Y dónde estaba toda aquella gente que tantas risas y buenos momentos habían compartido con Tomás? ¿Por qué esa casa tan de pena, tan de tristeza, porqué tanta miseria acumulada en bolsas por toda la casa?

Las preguntas acudían al tiempo que redactaba la historia clínica del hombre ausente y al tiempo tan presente.

No paraba de imaginar que fue la pena, la puta soledad la que arrastró a Tomás.

El anciano que se convirtió en raro y que las Fotos describían como un hombre afable, un hombre bueno, un hombre solo, un hombre abandonado…

La ciudad deshumanizada lo arrinconó en ese salón, nadie le atendía ni siquiera en lo más básico que es el cariño. 

Tan aprisa vivimos que la ceguera se apoderó de nosotros, ceguera hacia el que nada material nos aporte.

Al salir, sobre un mueble de la entrada vi la última foto, aquella foto de su último cumpleaños. Una sonrisa amable que nos recibió al entrar en su casa y que hoy se despedía para no volver.

A aquellas muertes ignoradas que hoy aún son personas presentes.

Y así otra batalla y así una profesión.

Siego memoria, trillo recuerdos, te ofrezco harina en forma de reflexiones con la que alimentes camino. Luces que iluminen esta senda entre bambalinas que es la vida.

Escribo desde el corazón como siempre.

Escribo desde la rabia como a veces.

Mis sentimientos se empujan por salir. Y al coger el lápiz como a bocados pensamientos.

Vienen a mí memoria momentos que quedaron grabados, algunos a fuego, otros fijados con el pegamento de las risas y felicidad de momento dulce.

De todos, buenos y malos, sacaremos conclusiones, si nos lo proponemos sacaremos algo que usar.

Esas conclusiones de vida pasada digeridas y tamizadas son las que plasmo desde mi marco mental en humildes consejos dirigidos a mis hijos.

Conocimiento que viaja del pasado a presente con la esperanza de que lo usen en el futuro.

Nadie escarmienta en carne ajena, pero la carne de un padre siempre sentirá necesidad de transmitir sus creencias, que tiene como ciertas, a esa sangre de su carne.

Tengo por cierto que en mucho habré errado, no soy perfecto. Soy humano imperfecto y quizá esa imperfección forme parte de la visión vital que trato de transmitirles.

Procura no equivocarte y si lo haces procura aprender, pero siempre procura hacerlo con amor, con cariño, pon corazón en todo lo que hagas, ¡pon corazón!

Estas palabras ordenadas no persiguen brillo, no buscan reconocimiento ni alimentar ego propio, sólo legar ese tesoro de valor incalculable que todos posemos y todos podemos transmitir a nuestros hijos, la vida en palabras ordenadas…

No todo es simple.

No siempre ser reduccionista.

No seas de extremos maximalistas o minimalistas.

No todo lo harás bien, no todo mal lo harás…

Piensa, sonríe, disfruta, comparte, se humilde, ponle ganas, llora…

 

Y siempre añade movimiento a tu talento…

Y sobre todo humaniza tu trabajo, tu vida humaniza.

 

Usas estas luces entre tus bambalinas…

 

RCP.  Vida en las manos.

Tus manos tienen la magia de devolver la vida, sus manos tienen la magia de devolverte a la vida…

Todos deberíamos preocuparnos de aprender el 30:2 de la Reanimación Cardiopulmonar (RCP), la vida de otro puede estar algún día en tus manos, tu vida en las suyas…

Algunos datos para pensar…

  • En el Mundo mueren al año 7 millones de personas por enfermedad coronaria.
  • En España 1 de cada 6 varones y 1 de cada 7 mujeres morirán de Infarto Agudo de Miocardio.
  • En España se produce una muerte por dicha causa cada 4 minutos.
  • En España sólo el 25 {dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92} de la población declara tener conocimientos de RCP.

No trata este post de ser instructivo acerca del tema, sino más bien llevarnos a reflexionar si no nos merece la pena formarnos y formar a nuestros hijos… Aún así os dejo unas pinceladas de conocimientos básicos que creo os pueden resultar de interés.

  • Lo primero ante una persona que sufre una Parada Cardiorespiratoria (PCR), es comprobar que efectivamente se encuentra en esa situación, saber reconocer a una persona en PCR es vital, así como ser conscientes de que sus posibilidades de sobrevivir disminuyen con cada minuto que pasa.
  • Comprobamos si se encuentra inconsciente acercándonos y moviendo sus hombros al tiempo que le hablamos en voz alta. Si no responde : Grito pidiendo ayuda, solicitando un Desfibrilador y alerto al 112 con teléfono en modo manos libres. El operador sanitario nos irá guiando, hemos de hacerle caso en todo lo que nos vaya diciendo.
  • Comprobamos si respira. Abrimos su vía aérea, retirar cualquier objeto, flema etc que la obstruya y acerco mi odio a su nariz al tiempo que miro a su pecho, así veo si se eleva su tórax, oigo si espira y siento su respiración en mi cara.
  • Si respira lo coloco en Posición Lateral de Seguridad. Re-evalúo constantemente mientras llega ayuda.
  • Si no respira inicio RCP : 30/2.  Treinta compresiones en la mitad inferior del esternón y dos insuflaciones.
  • Masaje cardíaco de calidad : – 100 a 120 compresiones por minuto. – Deprimiendo en adultos de 5 a 6 centímetros ( 5 centímetros en niños y 4 en lactantes de menos de un año). – Dejando subir el pecho totalmente tras cada comprensión. – No interrumpo las compresiones por un período superior a 10 segundos seguidos. 
  • Ventilaciones: tras cada 30 compresiones insuflaremos aire dos veces de un segundo cada una, previamente taparemos su nariz, elevaremos su mentón e insuflaremos por boca en adultos o boca nariz en niños y lactantes. Vemos que se eleva el tórax y permitiremos que descienda antes de la segunda ventilación. Si vomita le colocaremos de lado y limpiaremos. Podemos usar algún método de barrera si tenemos a mano. Si nos es imposible dar ventilaciones, dicen las recomendaciones que al menos hagamos masaje cardíaco de forma ininterrumpida.
  • Realizaremos RCP hasta que llegue el desfibrilador, llegue el Servicio de Emergencias o la persona se recupere.
  • Si estás interesado en formarte tú, formar a tu familia o al personal de tu empresa en esta y otras técnicas de Primeros Auxilios, no dudes en contactar conmigo. Podemos hacerlo de la forma que te resulte más cómoda tanto en horarios como incluso en tu propio domicilio personal o laboral. En Éltesalud contamos con personal, material y experiencia para hacerlo posible.  

Madre ayer, hoy y mañana será tu día.

Con frecuencia tan centrado en crecer olvido que tú envejeces

Con frecuencia pienso que dejamos abrazos y besos por darnos.

Besos y abrazos que algún día pueden ser lamentos por no haberlos dado. Nada lamentaré más que aquellas muestras de cariño que un día quedaron en el tintero.

Recuerdo cuando era niño y tú lavabas en el arroyo. No teníamos lavadora, no teníamos muchas cosas… Un día me caí al agua y del susto llorabas, pero salí…de aquella salimos y de tantas otras salimos. Trabajabas de sol a sol para poder comprar aquellas latas de leche en polvo carísimas que yo devoraba sin conocimiento del sudor que a ti te suponía. Un hijo devora a su madre y su madre de mil amores se deja devorar, por el cariño de un hijo se deja devorar. Nada más bonito, nada más puro que ese amor madre hijo.

Gracias por tanto pidiendo tan poco.

Perdón por los besos que no te dí y prometo darte…

A ti madre te declaro amor y cariño sabiendo que nunca igualarán al amor que una madre siente por un hijo.

Feliz día hoy, mañana y siempre, feliz día.

Sonreír sin ganas abre las ganas de sonreír, el apetito de ser feliz, por eso…Miraré al plato y le reiré

Crecer y perder la costumbre de la risa y sonrisa es triste, pero cierto.

Un niño siempre tiene motivos para reír, un adulto busca motivos para estar preocupado.

Sonriamos, aunque solo sea por hacer buena la teoría que dice que el cerebro reconoce el gesto de los músculos faciales durante la risa real o forzada ante un espejo y libera esas sustancias mágicas llamadas endorfinas, sustancias del placer, de lo bonito, del bienestar suave.

Ejercita los pulmones, libera emociones…

Busca el motivo, ríe sin ganas, ríete de ti o de mí.
El que ríe vive dos veces y sobre todo vive con letras mayúsculas.

Riele al espejo y si te sientes ridículo vuélvele a reír sin ganas, sin motivos…la risa atraerá el motivo, atraerá personas amables, te ayudará en tu vida personal y laboral, pero sobre todo atraerá ganas de vivir.

Silla vacía y hueco de dolor fue lo que encontré al abrir  la puerta aquella mañana.

Ver la silla vacía de ese ser querido fue la bofetada de realidad más cruda que había vivido. Tenía 17 años y no entendía como una persona tan vital había decidido abandonar esta vida de aquella manera…

Fue su decisión, me repetía una y mil veces en un intento de justificar lo  que de otra manera no había forma de entender.

Recuerdo aquella sensación de rabia y culpabilidad que lo invadió todo en la familia. Yo no alejaba de mi cabeza el reproche…”Y si hubiese llegado antes aún estaría vivo” , me repetía entre lágrimas y desesperación.

Pasados los años mi profesión me pone cara a cara con aquella vivencia, esta vez en personas desconocidas, pero las mismas preguntas, la misma pena , los mismos reproches en diferentes  familias que un día fue la mía.

Siempre pienso en aquella conversación que me hubiese gustado tener con él…sentados en aquellas viejas sillas de anea en su patio con olor a lirio y jazmín…Le hubiese dicho…

“No te voy a pedir que pienses en mí, en tu familia, porque sé que lo haces, sé que nos quieres sin medida, sé que incluso piensas que tomando esta decisión nos ayudas, que no hay muestra más grande de amor que renunciar a aquello que amas por miedo a dañarlo. 

No te voy a decir que te entiendo, porque no sé lo que por tu cabeza pasa.

No te voy a reprochar nada porque nada se le puede reprochar a quien decide no oír reproches.

No te voy a hacer chantajes con cariños de hijos y nietos.

Te voy a pedir que si quieres me cuentes, habla…te escucho…

Te voy a pedir que me ayudes a entenderte, que compartas tu tormenta conmigo. Siempre cuatro ojos vieron más que dos. 

Te voy a decir que a veces la vida se hace dura e insoportable. Que esa dureza te arrastra al vacío cuando nos encerramos en nuestro mundo y  en un intento de evitar dañar a quienes nos rodean les ocultamos nuestros pesares, nuestros miedos…ahí empezamos a perder la batalla y tú nunca fuiste de derrota fácil. Pelea con palabras que saquen de dentro lo que te oprime, lo que te hace pequeño y no te deja ver el camino. 

Te voy a decir que el foco que realmente importa es el que ponemos sobre las personas que nos rodean. Que eres una persona sabia y que muchos te necesitamos, te queda mucho por legar, te queda mucho que compartir y a nosotros mucho por aprender.

Te voy a decir que estamos a tiempo de luchar y ganar. Si necesitas ayuda yo conozco buenos profesionales y mejores personas que nos pueden ayudar. Coge mi mano, coge mis palabras y busquemos salidas juntos, aunque hoy no las veas, yo que te quiero y nunca te mentiría, te digo que las hay, salidas siempre las hay….

Te voy a decir que merece la pena, vivir hasta el último minuto merece la pena, porque nunca sabes si ese último minuto será el que de sentido a toda una vida. 

Te voy a pedir que mires y huelas tu patio, tus flores, tus pájaros…tu mundo, ese que te hace tan feliz. Ese mundo sigue ahí y seguirá mañana para seguir dándote tu dosis de felicidad.

Este post es el más personal de cuantos he escrito y no es más que una visión idealizada, un deseo irrealizable de lo que me hubiese gustado haber vivido junto a ese ser querido que un día sufrió y no vio camino.

(Fotografía  Chaise rouge, 2013 . Clark & Pougnaud)

Hoy lloré y no me da vergüenza reconocerlo…Hay días que resulta difícil llorar hacia dentro.

Hace unos meses escribí esta carta a una niña fallecida, a un Ángel…

Hoy lloré 

Hoy lloré y no me da vergüenza..

Hola Blanca hoy haces dos años y necesitaba escribirte estas letras.

Quiero que sepas …

Naciste condenada, un síndrome de muerte te había tocado en suerte, pero te aferraste a la vida…

 Aquella noche sonó el teléfono y aquel maldito aviso nos decía que tu corazoncito se paraba…

Corrimos, creo que salté de la ambulancia en marcha.

La Lucha

Tu añito peleaba, abriste los ojos y nos regalaste dos minutos de ilusión, de mirada agradecida…

Luchamos, hicimos todo lo humano durante aquella hora …y perdimos …00:05 minutos del día 03/08/14

Creo que nunca deseé tanto ser Superhéroe para devolverte a la vida, pero la realidad nos machacó con su versión más dura.

Tu padre

Ningún padre merece ver morir a un hijo ..

Un hombre valiente nos dio una lección de entereza y humanidad, te cogió en brazos, te despediste de tu hermana gemela y nos diste un beso, mis lagrimas mojaron tu mejilla

Nos pidió reponernos, para al salir por la puerta dar la misma oportunidad a otro niño que lo pudiese necesitar…aún siento el nudo que me ahoga el aliento

Aquella noche Jorge se salvó de un accidente, hoy tiene una preciosa niña…Angélica…creo en los Ángeles.

Tu corazoncito

Tu corazón se rompió y parte de mi alma quedó en aquel cuartito rosa

No fuiste mi hija, siempre serás parte de mi vida

Quiero que sepas que hoy lloré, que aquel enfermero que lloró sobre tu cuna te recuerda y te llevará en el corazón hasta el día que se rompa …en algún cuartito rosa…

 

Blanca DEP 02/08/14