Besos y caricias de una hija 

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Besos y caricias.

No leas, quizá no te va a gustar leer olor a frustración del que siente que falló a un ser querido, olor a sudor de batalla dura.
Revisando mi diario de avisos hoy me tropecé con uno de esos avisos duro en lo técnico y emocional; de esos que araña recordar.
Han pasado seis años de aquel agosto del 2011 y tras leer lo que en su día anoté no he podido evitar que se me nublaran los ojos al recordar a aquella chica. 
Te cuento lo que viví, lo que hoy recuerdo como si de ayer se tratase, como si ahora mismo estuviese sucediendo…
Calor y más calor. Era tarde de no salir, de esas que cuesta respirar y la luz te ciega nada más poner pie en la calle.
Era guardia de avisos ordinarios y un susto en la Piscina Municipal. Aquella tarde terminaba de leer El Quijote, fue mi verano del Quijote. Un verano bonito.
Volvió a sonar el teléfono a las cinco en punto y sin preguntas me calzo botas, chaleco y abrocho riñonera a cintura y muslo derecho.

<<¡Varón de 52 en posible parada, es atendido por su hija!>>

Calles desiertas y silencio en la ambulancia sólo alterado por sirenas y sonido de guantes que encajan en manos sudorosas. No hay palabras de por medio.
Inconscientemente, cada uno de nosotros, repite un gesto, un algo tipo tic que le hace entrar en su propia visión túnel, su propia concentración previa a la batalla que se avecina.
Chalet grande de ladrillo y granito. A la puerta una mujer suplica prisa entre lágrimas y sollozos. 
Salón a la derecha. Aire acondicionado que nos recibe con un bofetón de frío intenso. Sobre una alfombra roja varón inconsciente entre sofá y televisión. 
A un lado un vecino realiza maniobras de RCP Básica, al otro su hija, una chica de unos 20 años <<Despierta papá, despierta por favor…>> Besa su mejilla al tiempo que acaricia su pecho desnudo y sudoroso que es comprimido por aquel vecino.

RCP práctica y RCP de cariño al tiempo pensé. Reanimación de besos y caricias es la de su hija, una reanimación del que nada más que dar ese cariño sabe hacer para devolver a la vida a ese ser querido.
Inconsciente en parada. Un compañero releva en el masaje. El monitor describe esa falta de pulso, esa asistolia que es muerte. Pupilas midríaticas arreactivas a la luz.
Pulsioxímetro no capta, glucemia dentro de la normalidad.

<<Se ha levantado de la siesta con malestar general, ha vomitado y de repente ese dolor intenso en el centro del pecho que le ha llevado a perder la consciencia entre asfixia y sudor frío >> La hija le continúa besando, ahora la mano, mientras relata que se ha bloqueado, no ha sabido reaccionar a pesar de que desde el 112 le estaban indicando qué debía hacer. Su madre ha alertado al vecino que es monitor de un gimnasio y ha sido el que ha iniciado las maniobras.

<<Mi padre ha muerto por mi culpa, no le he ayudado, cuando más me necesitaba no he sabido ayudarle>> lágrimas…<<despierta por favor, no nos hagas esto, por favor despierta…>>

Vía del 18, adrenalinas, a los pocos minutos la médico le ha intubado, yo le he colocado sonda nasogástrica y me voy relevando con los técnicos en el masaje.
Lleva unos 15 minutos en parada y su único factor de riesgo es una maldita hipertensión recién diagnosticada.

Es joven y tiene que salir, <<¡Venga vamos, vuelve!>> susurra entre dientes el conductor a golpe de compresiones, se trata de una familia amiga de sus padres, aquella chica es amiga de la infancia.

Pasan los minutos y el sonido de las compresiones torácicas, ese sonido hueco tan característico que una vez lo oyes nunca lo olvidas, es el único que se escucha en aquel salón con olor a fatalidad.

<<Para, para…tiene pulso >>, satura a 97{dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92}, la capnografía es óptima y el monitor registra ritmo de taquicardia, su corazón quiere despertar.

Ilusión truncada al minuto, entra en Fibrilación Ventricular, descarga y asistolia. Vuelta al masaje…

Un, dos, tres, cuatro…y otra vez ese sonido grave de costillas que se hunden para estrujar miocardio.
Otra Fibrilación, y a la segunda descarga vuelta al ritmo de vida…taquicardia que va cediendo a ritmo sinusal.
Sonrisas y lágrimas en la chica que no suelta la mano al tiempo que no su madre no suelta el hombro de la chica. Ambas han sido invitadas por la médico a presenciar la reanimación si se veían con fuerzas.
Hay que trasladar a hospital con Hemodinámica.
Durante ese traslado no recupera consciencia a pesar de no haberle sedado…habrá que esperar a ver si quedan secuelas.

Transferencia rápida en urgencias donde espera el cardiólogo…hay que estabilizar y esperar.

Al salir, la madre sostiene a hija que ahora llora sin consuelo posible. No es capaz de articular palabra más allá de la culpa, esa culpa que tratamos de hacerle razonar no le pertenece, <<Hiciste lo que buenamente pudiste y tu padre va a salir de esta >>. <<Tus besos y tus caricias a falta de otra cosa fueron su, tu consuelo. La vida la puso vuestro vecino>>
Nos dio un abrazo a los cuatro del equipo y un <<La próxima no fallaré, la próxima sabré hacer RCP, os lo juro…>>
Por el compañero supe que fue dado de alta al mes y medio. Tuvo secuelas de las que nunca se recuperó totalmente, pero que no le impiden hacer una vida dentro de la “normalidad” de un post infarto.
Y así otra batalla y así una profesión.
Tienes, como siempre, permiso para compartir, si te gustó puedes compartir.
Otros relatos en el blog que es tu casa albertols.com 
#BatallasDeUnaAmbulancia #MarcaPersonalSalud #Emergencias

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