Hola Blanca, ayer hizo cuatro años que te fuiste y no se me olvidó.

Ayer no lloré, ayer subí al cielo para estar más cerca de ti, subí al cielo y te escribí estas letras.

Tenía que contarte lo bonito que este año me trajo, de tu mano, de mano de tu padre este año fue un año para guardar en el corazón.

Hace 12 meses que te escribí por última vez y la vida me ha tratado con mano de terciopelo, tu mano detrás de cada momento ha cambiado mi vida.

Escribí un libro, un libro donde tú eres la protagonista, tú el ángel que inspiró cada palabra.

En ese libro te acompañan otros dos Ángeles, Marta y Gasparín. Elena la madre de Marta pone epílogo en memoria de su estrella. Gaspar pone palabras a su Gasparín, a su proyecto de buscar el para qué más allá del por qué. ¡Qué grandes son!

Búscalos allá en el cielo, léeles esta carta, tu carta, su carta y disfruta de ellos. Cuéntales que no os olvidamos, que detrás de cada cosa que hace su madre, su padre se esconde un guiño a su memoria.

Quiero que sepas que fueron miles las personas que leyeron tu libro, tu historia, vieron tu vídeo y se emocionaron, me emocionaron.

Quiero que sepas que aquella promesa que te hice a los pies de aquella cuna, aquella de nunca olvidarte la cumplo, día a día te recuerdo como a una hija diferente. Una que nunca fue mi hija y siempre será mucho más.

Quiero que sepas que aprendí, a acariciar en la despedida, a susurrar fuerza en la pelea, a hablar al inconsciente aprendí, de tu mano aprendí que el que sufre es mucho más que un paciente.

Quiero que sepas que hoy acompaño a la madre que me dio la vida en su lucha, vamos ganando y parte de tu fuerza está ahí a nuestro lado, por eso sé que ganaremos.

Quiero que sepas que aún no tuve fuerzas para visitar a tu padre, de darle ese abrazo y decirle lo mucho que me enseñó aquella noche en aquel cuartito rosa, este año será ese abrazo, te lo prometo, me lo prometo.

Quiero que sepas que ahora si, ahora vuelvo a llorar y no son lágrimas de pena, lágrimas de alegría recorren mi mejilla y me vuelve a no dar vergüenza reconocer que simplemente soy humano, que tu recuerdo me hizo llorar delante de cientos de personas, me sigue sin dar vergüenza llorar.

Blanca, por mucho que tu recuerdo me llene, daría lo que fuese por abrazarte y darte otro beso, uno de enfermero a niña de 5 añitos que juega feliz en ese parque.

Me despido hasta el año que viene no sin darte los cientos y cientos de besos que me dieron para ti. Personas que encontraron motivos para seguir, para buscar el para qué más allá de esos por qués de dolor.

Nos deberemos muchos besos, muchos abrazos el día que mi corazón se rompa, quizá en algún cuartito rosa.

DEP Blanca 03/08/2014

(A vosotros Ángeles, a vosotros, a vosotras, padres y madres de ángeles)

1 comentario
  1. Lola
    Lola Dice:

    Levantarse un domingo y leer algo asi frente a una taza de cafe hace q valore mas la vida y q de gracias porq haya gente como tu.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *