Te rompieron la cabeza, tratando de ayudar te llevaron a esta ambulancia y hoy toca pensar en ti compañero, toca rezar, cruzar dedos, pedir a Dios o a la naturaleza por tu vida.

Pregunté al día siguiente a los compañeros de la UVI que te atendieron. ¡Está mal Alberto!

Te llevaron en esta UVI…

Tratando de ayudar a un paciente que os necesitaba te habían agredido con una barra de hierro en la cabeza y habían tratado de apuñalar a la compañera enfermera.

Y recuerdo lo primero que pensé, ¡Joder qué putada, joder qué mierda!

Hoy te debates entre vida y muerte. Por culpa de alcohol y drogas leí hoy en un periódico. Pues no, te llevó a esa situación una persona, unas circunstancias y probablemente una vocación de servir.

Estos días todos nos llevaremos las manos a la cabeza, nos concentraremos a las puertas de Hospitales, Centros de Salud…¿Y mañana?…¿Esperar al siguiente?

Habrá quien defienda lo que también hoy leí, que lo tuyo simplemente fue mala suerte. Habrá quien diga que ese chico que se paseó por su pueblo con una catana y una botella de ron la tarde de antes actuó fuera de si, actuó enajenado, que es un eximente…¿Y de verdad importa eso ahora mismo? ¿No será tu vida lo que más nos ha de importar en este momento?

No se tu opinión al respecto, no se lo que dirías si pudieses hablar, permíteme que ponga palabras en mi boca, en la boca de muchos sanitarios que nos enfrentamos a situaciones similares en la calle en las Urgencias e incluso en la consulta o planta, palabras que probablemente compartas y ojalá algún día tengamos oportunidad de compartir.

Seguro que en tu formación te dijeron…

“¡Nunca entres si la zona No es segura!”

¿Y qué sucede cuando no percibes que la zona pueda ser no segura? ¿Qué sucede cuando las fuerzas de seguridad tardan por cualquier circunstancia y crees que una vida puede estar en peligro tras esa puerta?

No se si fue tu caso, no se si te alertaron por un padre agredido y no os lo pensásteis, tú y esa enfermera decidísteis atender a ese hombre sin sopesar riesgo, sin pensar en el desenlace fatal.

Tu vida en el filo y la de la enfermera a punto. Habrá quien diga que asumísteis riesgo excesivo, yo simplemente les diría que allí los quisiera yo ver.

Prevenir las agresiones es complicado, pero sin un plan específico al respecto mucho más. Quizá la tuya aún con ese plan en marcha no se hubiese podido evitar, o quizá si…

Te contaré que un día un borracho nos amenazó, pasé, pasamos miedo…recuerdo aquello que aprendí del lenguaje gestual y me recordaba que alguien que se abre de piernas y abre los brazos puede estar pensando en agredirte, sin policía en el lugar, solté la mochila y recuerdo que cerré el puño detrás de mi espalda, no había opciones de huir, atendíamos, al igual que tú, a otro herido. ¿Qué hubiese pasado si me hubiese pegado un puñetazo?

Me defiendo o pongo la otra mejilla. Si me defiendo es que me dejé arrastrar por la emoción y la acción primaria, soy un mal sanitario. Si pongo la otra mejilla soy un gilipollas…lo ideal evitar y huir del enfrentamiento, ¡Qué fácil decir aquí!

Quería hacerte saber que te entiendo, que tengo claro por qué decidiste atender a aquel padre.

Quería hacerte saber que somos muchos y muchas las personas que te entendemos, las que probablemente hoy seríamos tú, y no, no somos ni héroes ni inconscientes que actúan a la ligera, simplemente sanitarios haciendo su trabajo.

Quería aprovechar estas letras para hacer una llamada de atención a la sociedad. No todo será previsible, pero si mucho y con su colaboración, muchas agresiones serían otra cosa.

Estamos al otro lado de la bata, del uniforme, tratando de ayudar, no somos culpables de las horas de espera, de las demoras en las listas, de los 5 minutos por consulta…No, no somos culpables, pidan respuestas a quienes puedan darlas, a quienes tienes responsabilidad y capacidad de dar soluciones. No golpeen al mensajero.

Y por último sólo quería decirte que llevo tres días pensando en ti, en ti que no te conozco, en ti que podría ser yo, podría ser uno u una de nuestros equipos, en ti que eres uno de nosotros.

Toda mi fuerza, todo mi apoyo a ti, a esa enfermera y vuestras familias.

Y por supuesto pronta recuperación también a ese padre.

2 comentarios
  1. Manuel
    Manuel Dice:

    Dios quiera que se recupere !!
    Nunca las drogas, deberían ser un eximente.
    Ánimo a todos los que trabajais para salvar vidas.

    Responder

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