Y nuestras bombas vencerán, por dignidad, por humanidad, por valentía vencerán…

¡Ante las de los miserables serán nuestras bombas las que vencerán!

Nosotros también usamos bombas, bombas de infusión, bombas que transfunden vida…

¡Esa misma vida que aquellos quieren arrebatarnos y nosotros peleamos por conservar!

¡Y nuestras bombas vencerán, aunque no siempre salvemos esa vida, vencerán por humanidad, por dignidad, porque somos más y más valientes, porque vamos de cara a luchar, nuestras bombas vencerán!

Y nuestras bombas perfundieron analgesia, sangre, sedación…aquello que hizo más llevadero el dolor, robaron vidas a la muerte…

Queda dolor, dolor por la pérdida, dolor emocional, dolor de corazón que ninguna bomba mitigará, sólo el tiempo, las palabras, sólo el cariño ayudará…

Y hoy nuestras bombas vuelven a la calle, quizá alguna de ellas algún día inyecte vida a uno de esos asesinos que tanto desprecian la ajena.

¡Y ahí la virtud de esta profesión que defiende al que sufre sin atender a creencias políticas o religión que profesa!

¡Y hoy me siento orgulloso de nuestras bombas, de nuestros compañeros que a pie de batalla estuvieron, desde aquí mi respeto y admiración!

PD: ¡Ojalá este post llegue lejos y le pegue en la puta boca a alguno de estos desgraciados (perdón por la expresión) y se entere que sus ganas de morir nunca superarán nuestras ganas de vivir! 

¡Y así otra batalla y así una profesión!

 

 

Otras historias en el blog albertols.com

 

 

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