Carta de un enfermero a un Ángel.

“Hola Blanca hoy hace tres años y necesitaba escribirte estas letras

Hoy lloré 

Hoy Lloré, volví a llorar y no me da vergüenza…

Quiero que sepas …

Naciste condenada, un síndrome de muerte te había tocado en suerte, pero te aferraste a la vida, esa vida que te prometía llegar a adolescente.


Aquella noche sonó el Tlf. y aquel maldito aviso decía que tu corazoncito se paraba…

Corrimos, creo que salté de la ambulancia en marcha.


La Lucha


Tu añito de vida peleaba por seguir adelante, te ayudamos e incluso 

abriste los ojos y nos regalaste unos minutos de ilusión

¡Ilusión, qué poco nos duró aquella ilusión!

Peleamos, hicimos todo lo humano durante aquella hora …y perdimos …Eran las 00:05 del día 03/08/14


Creo que nunca deseé tanto ser Superhéroe para devolverte a la vida, pero la realidad nos machacó con su versión más dura…


Tu padre


Ningún padre merece ver morir a un hijo…

Un hombre valiente nos dio una lección de entereza y humanidad, te cogió en brazos, te despediste de tu hermana gemela y nos diste un beso, mis lágrimas mojaron tu mejilla.


Nos pidió reponernos, secar lágrimas para al salir por la puerta dar la misma oportunidad que te habíamos dado a ti, otra oportunidad a otro niño que la pudiese necesitar, esta oportunidad que ha tenido mi Ángel dijo…aún siento el nudo que me ahoga el aliento.

Aquella noche Jorge se salvó de un accidente, hoy tiene una preciosa niña…Angélica…creo en los Ángeles…


Tu corazoncito


Tu corazón se rompió y parte de mi alma quedó en aquel cuartito rosa.

Quiero que sepas, no fuiste mi hija, siempre serás parte de mi vida.

Quiero que sepas que hoy lloré, volví a llorar con tu recuerdo volví a llorar

Quiero que sepas que aquel enfermero que lloró sobre tu cuna te recuerda y te llevará en su corazón hasta el día que se rompa …quizá en algún cuartito rosa…”


Blanca DEP 02/08/14


PD: Esta carta te la escribí el año pasado, ha pasado un año y han pasado muchas cosas, desde entonces han pasado muchas cosas…

Fueron estas letras las que me empujaron a contar otras experiencias, otras batallas, unas por desgracia perdidas, como la tuya, otras muchas ganadas. En este y en los dos años anteriores no has dejado de estar presente en mí, en mi corazón y en mi cabeza.


Un día pasé por tu pueblo, pasé cerca de tu casa, con lágrimas en los ojos estuve tentado de parar, buscar a tu padre y darle un abrazo, decirle lo mucho que me enseñó aquella noche y lo mucho que aún te recuerdo…Lo mucho, que aquella última hora tuya ha aportado a mi vida.

Hoy me despido hasta el año que viene, no dudes que volveré y durante estos 12 meses seguirás aquí, ¡aquí a mi lado, aquí en mi corazón! “


Nota: Por motivos de privacidad cambié, como siempre hago, nombres y datos clínicos.







1 comentario
  1. Lola galiot
    Lola galiot Dice:

    Cuantos sentimientos hermosos alberga ese corazón. No podía ser de otra manera, si te dedicas a salvar vidas… Un abrazo.

    Responder

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