20 años de soledad y hoy este enfermero te escribe a ti, a ti paciente sin nombre.
Hace 9 años llegamos a tu rincón de soledad. Tengo anotado tu aviso sin nombre, tengo anotadas unas reflexiones que me dejaste, unas palabras tuyas…

Que la relación sanitario-paciente siga siendo de humano a humano y no de robot a cliente
La transformación digital no debiera implicar des-humanización profesional. Ambas son y deben ser compatibles.
Saturación, recortes, masificación, presión asistencial que nos machaca y nos quema.
Pocas profesiones han sufrido tanto en sus carnes el deterioro del sistema en estos años de carestía como la sanitaria.

Y el CASCO puede ser la VIDA.

Y un día cualquiera, quizá uno como hoy, quizá hoy mismo… 

Y entras de guardia y no te da tiempo a revisar, y suena el tlf de los avisos…”Chicos, motorista, salida de vía”.

Y te pones en lo peor, y te concentras de camino, y repasas mentalmente el Código Trauma, el PHTLS, las actualizaciones en hemorragias…Localizas mentalmente cada elemento del material que puedes necesitar…y corre, la ambulancia sortea coches mil en autovía plena de puente.

Decúbito supino, consciente y orientado. No ha perdido consciencia en ningún momento y recuerda perfectamente lo que le ha sucedido.

Revisión rápida ABCDE, llevaba casco, no deformidades extremidades, posible fractura múltiple parrilla costal, abdomen blando, no TCE, no hemorragias, erosiones, dolor y más dolor.

Normotenso, normoglucémico, y su nivel de oxígeno en sangre es aceptable.

Maniobra de retirada de casco con control cervical, collarín, tablero, colchón de vacío, vía del 18, extracción de sangre. Vuelta a valorar y analgesia.

Otra vía, paciente estable y traslado a hospital de referencia donde es atendido por personal de Urgencias y traumas a la llegada.

“Qué se mejore y todo sea chapa y pintura”.

“Muchas gracias por vuestra atención chicos, os debo una”.

Apretón de manos y vuelta a la base.

Llevaba casco, buena chaqueta, buen mono…la prevención antes de montar probablemente le salvó la vida .

Y toca reponer, toca limpieza, en este oficio nos manchamos con la esencia de otras personas y aún así habrá merecido la pena.

Y así un día del trabajo cualquiera, y así una profesión.

Sonreír por dentro - Alberto Luque

Sonreír por dentro

Sonreír por dentro cuando vives algo así y lo recuerdas, es como sonreír a la muerte estando triste. Sigues triste por fuera, pero tú ya no eres lo mismo en el lado de la piel que realmente importa.

Cuando cuidas de estrellas a veces el cielo se cae a cachos, a veces la tierra abre grietas que tragan personas, a veces sólo tragan almas, a veces te dejan estar sin ya nunca más volver a estar.

Cuando la ambulancia vuela y los segundos se tornan en minutos para el que espera, cuando tras un vistazo lo ves negro y decides que hay que cambiar oscuridad por ilusión del “se puede, lo vamos a conseguir”, ciencia, fuerza, sudor que resbala a los pies de hierro retorcido y sale vivo que aquel amasijo.

Cuando el accidente ya pasó, la adrenalina se diluye en tu mar de hematíes, las vías, la medicación, el “corre que se nos va”…todo eso ya pasó…cuando agarrasteis a la estrella por los pelos y la trajisteis a este lado de la vida.

Cuando el traslado se hace silencio manchado de rojo y trocitos de cristal que adornan sábana blanca, justo ahí recuerdas aquel otro accidente que un día relaté aquí.

Cuando lo amargo es recordar que aquella noche hacía calor y por la ventanilla entreabierta se colaban luces de neón, bares y coches pasaban y hoy vuelven a tu retina paseantes de fiesta ignorantes de la vida que se debatía a este lado.

Cuando recuerdas sonido de respirador que mete aire en pecho roto, sonido de monitor a ritmo de corazón fatigado que quiere parar, llega el final de una vida. Millones de latidos y el último se acerca.

Cuando cierras ojos y el olor a sangre metal impregna memoria, sangre impregna guantes azules y torna en granate que cubre dedos, impregna memoria.

Cuando tus palabras en silencio las recuerdas como latigazos en piel fría, “¡aguanta tío!” “¡no te vayas coño, que ya llegamos!”, ¡sólo un poco más!

Cuando la camilla vuela por aquel pasillo y tus explicaciones a la compañera quedan atrás como hojas de otoño que van sembrando camino de quirófano…

Cuando salimos exhaustos y la mirada de una madre te pide no escuchar lo que ella ya sabe…

Cuando piensas ¡joder que no soy de piedra, que ni lo soy ni lo quiero ser!, ¡puta vida injusta!

Y cuando tras horas pasaron y la historia clínica llegó a su fin, cuando la vida dejó paso otra cosa indefinida, quizá no entendida por corazones que aún laten, entonces recuerdas aquella sonrisa…cuando la madre decidió que el fin no sería el fin de su hijo.

Y cuando hoy lo pienso, aquí a pie de boli y papel recuerdo su cara, sonrío; hoy él es muchas personas, muchas caras son él, su fin fue el comienzo de muchas esperanzas, su vida rota ayudó a remendar muchas vidas y hoy sonrío, por dentro hoy sonrío de alegría, sonrío y es sonrisa color esperanza, esperanza en el ser humano.

Y cuando hoy vuelvan las estrellas a la vida miraré al cielo, allí donde habita este chico, y daré por bueno este arañazo del alma, uno más y ya van mil. Arañazos que forjaron lo que hoy soy y por los que doy gracias a las estrellas que un día agarré por los pelos y hoy en mí habitan.

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Una historia real.

La noche más fría, la suerte más grande del mundo.

Un perro abandonado, un atropello, una salida de vía, un vuelco, un favor y volver a nacer.

“¡Aviso chicos!”

Una base que no es la mía, una ambulancia revisada, un día de Ictus e hipoglucemias…una guardia cualquiera en una ambulancia cualquiera fue esta de ayer.

“Han atropellado a un animal grande y hay un atrapado”…Es en la autovía probablemente más desierta de España.

Chaleco, forro polar, y otra vez el click de la pernera me mete de lleno en mi propia visión túnel, en mis propias preguntas compartidas con el resto del equipo.

De camino repasamos los diferentes casos que cada uno vivió…aquel caballo que se llevó la vida de una señora no muy lejos de aquí…silencio y vuelta al propio túnel de pensamientos.

Coche de mantenimiento, destellos naranjas en la noche negra señalan el lugar, desde la carretera no se ve el vehículo. De un talud sube un operario y nos indica que es al fondo …”Está viva, tiene frío, calor y dolor”.

Coche en una pequeña vaguada que ha dado varias  vueltas de campana y aparenta estabilidad. Batería desconectada, no combustible, zona segura, esperamos bomberos y de mientras…

Chica joven, consciente y orientada que se encuentra atrapada. Lleva cinturón, se queja de parestesias en ambas manos y una pierna. Esa sensación de cosquilleo nos pone en alerta.

Sujección de cabeza. Collarín. Revisión rápida de trauma, arañazos superficiales, dolores aquí y allí, no sangrados, no deformidades, no TCE, abdomen blando…todo de momento apunta a estabilidad, salvo esa “sensación rara” que le va subiendo a antebrazos.

Vía del 18 en dorso maño izquierda que asoma por ventanilla del conductor, suero caliente, analgesia y llega la tranquilidad…llega alguna lágrima y toca charlar.

Los bomberos trabajan para extricar a la chica que en ese momento, una vez cortado cinturón, deja caer su cuerpo sombre mi mano derecha al tiempo que relata lo sucedido…”Un perro negro se ha cruzado, no lo he podido esquivar y soy consciente de que he volcado. No me podía mover, las luces del coche no funcionaban, el móvil ha desaparecido, no podía gritar, no sabía que hacer, mucho frío, todo estaba oscuro, nada podía hacer…” Está angustiada, pensaba que moría y la ansiedad la lleva a la lágrima en silencio.

Llega el momento de mover a tablero, de tablero a colchón de vacío, a camilla y al interior de la ambulancia.

Otra vía, revisión a fondo y sólo ese hormigueo persistente, aunque conserva movilidad y sensibilidad.

El señor de mantenimiento nos relata que un conductor ha pasado y ha visto un perro muerto en la cuneta “Es raro que a las 12 de la noche alguien pase por aquí, vea un animal que no interfiere en el tráfico y alerte al 112. Cuando he llegado he visto restos de coche en la cuneta, he sacado la linterna y ahí es cuando he visto el coche al fondo”.

De camino al hospital activamos nuestro Código Trauma para una pronta atención por especialistas a nuestra llegada. 

Llora con desconsuelo amargo, “No sé porqué la vida me trata así, iba a 120 y no lo he podido evitar, pensé que era último que veía en esta vida y me queda mucho por hacer, apenas tengo cuarenta años y me queda mucho por hacer…”

Me toca mirarla a la cara…”No imaginas la suerte que has tenido, dentro de la mala suerte te digo que ese pobre animal te hizo un último favor. Quedó en sitio visible y gracias a eso lo vió un conductor que tuvo la sensatez de alertar a emergencias y gracias a eso estamos aquí. Lo más normal es que el animal hubiese salido despedido y nadie lo hubiese visto. Casi nadie pasa por esta carretera de noche y hubieses pasado la noche dentro del coche…”

“Entonces imagino que después de todo tengo que darle las gracias”, sonríe…

Quedó en Urgencias, tras un TAC se confirma alguna lesión ósea sin compromiso medular…estable en observación.

Seamos sensatos y humanos. Abandonar un animal (llevaba collar y no chip) no sólo es una barbaridad sino que puede poner en peligro la vida de las personas.

A las mascotas se les cuida, se les quiere y si no no tengas mascota, cómprate una bicicleta.

Otros relatos en los libros Batallas de una ambulancia 1 y 2 disponibles en la web www.albertols.com

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Una madre.
 
Venimos a este mundo entre líquido amniótico derramado por nuestra madre y con suerte lo abandonamos entre lágrimas derramadas por nuestros hijos.
 
De inicio a fin nos une un cordón umbilical a aquella madre, primero real, físico, que pasa a invisible y kilométrico. Allí donde vamos, allí estará. Aunque tú la olvides, ella no, aunque no la llames, allí estará cuando lo hagas. Ese amor no tiene límites, no entiende de peleas, es ese amor que entiende y perdona todo. Ese amor supranatura, se llama madre.
 
Recuerdo olor a sábana limpia que había lavado mi madre, olor a leche hervida que ya había ido a comprar mi madre, tostadas que ya había hecho mi madre, ropa que ya había planchado mi madre, recuerdo agua en mi cabeza y raya al lado hecha con tiralíneas por la mano de mi madre, libros que no olvidaba porque ya me los había puesto delante mi madre…y todo antes de ir a trabajar.
 
Recuerdo besos de chupar carrillo y sonido fino en mi mejilla, la madre de mi padre, la madre de mi madre.
 
Recuerdo que vino mi hermana y mi madre se olvidó de mí, tristeza de rey destronado, pero un buen día caí de aquella bicicleta, ¿Quién sopló aquella herida para que doliese menos?…mi madre, (lo del alcohol en la herida se lo perdono, no había otra cosa). Ya no era rey, ¡seguiría siendo el Príncipe de los buenos tiempos!, tampoco estaba tan mal.
 
Crecí, fui a la Universidad. Una llamada los domingos cuando con 18 años volé del nido, al otro lado del teléfono, al otro lado del charco, otra vez mi madre.
 
Crecí, busqué la vida allí donde la vida me dio una oportunidad, a cinco centenares de kilómetros me vine ganando  20.000 duros al mes, ¿quién me llamaba preguntando si me hacía falta más, ese más que ellos no tenían?…
 
Y tuve hijos, y ¿quién me enseñó a cuidar en lo básico?…
 
Y otras mil preguntas me llevan a la misma respuesta…
 
Y ahora mi madre envejece, y ahora siento esa necesidad que una compañera me comentaba, “se hacen mayores y quiero estar a su lado”.
 
Y ahora entiendo tantas cosas que antes me eran desconocidas o simplemente indiferentes. Ahora entiendo que tan preocupado en ver crecer a mis hijos olvidé que mis padres envejecen. Mi madre enfermó y desperté…
 
Y ahora entiendo el valor de una palabra, una simple palabra; Madre, ahora entiendo el valor que para mi supuso tener esa madre, mi madre…
 
A ti, madre.

Jimena hija, deja que te cuente, deja que te baile…

Empiezas a ver el mundo, con ojos de niña adolescente, se te muestra un mundo nuevo y vienen preguntas nuevas.

Eres mujer libre de pelo negro y ojos de gata noble, eres tímida de enamorar y alegre de querer.

Eres mujer y libre y eso no es ser diferente, no es ser más ni menos, sólo es ser mujer.

Eres mujer y libre, no dejes que te digan con los zapatos que has de bailar, como dice la canción que sean de los que no aprietan o descalza con falda de vuelo dibujando ese mundo nuevo…

Eres mujer y libre y no cosa, huye de quien te trate cual florero o te diga que eres suya, eres tuya y sólo tuya.

Eres mujer y libre, pinta tus labios o no, pinta tu pelo o deja canas cuando la vida te las traiga, pero sobre todo que el color que elijas sea el color de tu felicidad, la tuya, no la ajena.

Eres mujer y libre para decidir el tamaño de tu falda, que frente muy alta y falda muy corta nunca estuvieron reñidas con sesera amueblada, a pesar de lo que diga el tal Sabina, ese que canta.

Eres mujer y libre para llegar a ser lo que quieras ser, yo estaré, tu madre estará, para darte opinión, pero serás tú la que decidas dónde y porqué quieres llegar, sólo así será el futuro y profesión que amarás, la que nunca te hará infeliz.

Eres mujer y libre, las princesas quedaron en el cajón de los juguetes rotos allá en el pasado. No has de ser alta, delgada y de gran belleza para ser feliz. Si no le gusta como eres que siga la flecha y amores sanos no te faltarán.

Eres mujer y libre para quedar, llamar o escribir a quién te plazca, si te dice que no lo hagas apártalo de ti, huye de quien te trate de controlar. No es cierto que lo haga por amor, lo único cierto es que es inseguro y posesivo, nada bueno te traerá.

Eres mujer y libre, enamórate de quién creas que lo merece, pero recuerda recordar que eres Jimena Luque y a esa mujer libre no la merece cualquiera.

PD: Mi hija se llama Jimena, va dedicado a ella y a cualquier hija que comience a bailar un mundo nuevo.

LLAMAR AL 112 NO ES UNA BROMA.

” – Emergencias 1-1-2  ¿en qué puedo ayudarle?”

 

” – Señorita, he oído ruido en la calle y no sé si ha marcado España. ¿Me podría decir cómo va el partido?”

 

” – Caballero, está llamando al servicio de Emergencias 1-1-2, no tengo esa información. ¿Necesita algún tipo de ayuda?”

 

“- ¡Ya se lo estoy diciendo y parece tonta!, ¡¿Qué cómo coño va España?!”

 

” – Caballero si no necesita ayuda tengo que colgar, este es un servicio de Emergencias y las líneas han de quedar libres para atender a quien lo pueda necesitar.”

 

” – ¡Parece tonta!, pues mándame una ambulancia que seguro que ellos me cuentan como va el partido”…

No, esto no es una película Almodovariana, es una llamada real, transcrita sólo parcialmente, quité insultos y descalificaciones hacia la operadora y sistemas de emergencias.

CON DEMASIADA FRECUENCIA.

Se podría pensar que es un caso aislado, restar importancia y a seguir leyendo otros post más amables, menos anecdóticos, pero siento decirte que no, no es un caso aislado. Es la realidad, esa realidad que algunos sistemas de emergencias han llegado a tasar en más del 50 % las llamadas falsas, bromas, nulas…

Hay protocolos para llamadas procedentes de alertantes habituales, pero ante este tipo de llamadas sólo queda información y apelar a la consciencia colectiva. Esa información y esa consciencia pretende ser el sentido de esta entrada.

Cuando un recurso se moviliza para acudir a una llamada deja al descubierto una zona que ha de ser cubierta con otros dispositivos cercanos. Cuando esto ocurre en zonas de gran dispersión geográfica conlleva alargar tiempo de atención, y alargar tiempo en ocasiones supone acortar posibilidad de sobrevivir. Está claro que los recursos son los que son y son limitados. Pues imagina que se movilizan para atender la broma de un chico aburrido que quiere hacer la gracia.

Hasta en 10 ocasiones fuimos a un supuesto atropello en vía pública, era una población distante 20 minutos de nuestra base, todas eran falsas. Al final, alertado el Centro Coordinador, consiguieron localizar el teléfono y lo cogió una chica, “Si, es mi hermano. Es verano y se aburre, ¿Qué quieren que haga?, ¿En algo se tendrá que entretener el chico, no?…” (Palabras textuales).

Hay que atender todas las llamadas, hay que atenderlas con rigor y profesionalidad. La inmensa mayoría de este tipo de llamadas son detectadas y anuladas por los compañeros que las gestionan, pero no son infalibles.

PUEDE SER UN DELITO.

Sería importante incidir desde las administraciones al público general, que hacer un buen uso del sistema es necesario además de ser una actitud solidaria.

Hacer saber que alguna de estas llamadas falsas podrían incurrir en responsabilidad y esa responsabilidad puede suponer delito leve, grave o muy grave.

Habrá quien piense que es exagerado. ¿Y si el recurso que necesita mi padre está ocupado en atender una broma?, ¿Me seguiría pareciendo exagerado que se persiga y se castigue determinadas conductas?

ANTE TODO MANTEN LA CALMA.

A todos nos ha sucedido llamar al 112 y pensar que es absurdo hacer tanta pregunta, ¡si yo lo tengo claro, lo estoy viendo, sé dónde estoy y sé que mi familiar está realmente grave!, pero he de pensar que quién realmente lo ha de saber es el equipo que va a acudir a socorrer, y no lo sabrá si no soy capaz de mantener la calma y transmitir la información de forma clara y ordenada a la persona que ha de movilizar el recurso más adecuado, ese equipo necesario, no menos, tampoco más, ya que ese más podría ser necesario para atender a otra persona.

La persona que me coge el teléfono es un profesional que quiere ayudarme y sabe qué ha de preguntar, no le cuestionemos todo y por supuesto, insultarle no ayudará a mi familiar. Debemos responder a cada una de las preguntas, son necesarias para mandar la ayuda correspondiente al lugar adecuado.

Y yo me pregunto…

¿No serían necesarias campañas serias de información para informar de que la sanidad pública no es barra libre, que todo cuesta mucho dinero, que con la salud de otras personas no se juega?..

Yo trabajo en Uvi Móvil y he creído conveniente invitar en este post a un compañero que trabaja en el Centro Coordinador del 112 de Castilla La Mancha para que nos de su visión del tema. La visión del que nos atiende al otro lado del teléfono cuando llamamos.

“Hola Soy Ricardo Delgado, Enfermero Coordinador Sanitario en el Servicio del 1-1-2 de Castilla La Mancha.

El 1-1-2 es el número de emergencias al que cualquier persona dentro de la Unión Europea debe marcar para solicitar cualquier tipo de urgencia o emergencias. A raíz Del Real Decretó 903 de 1997, que instó a todos los Servicios de Emergencias a establecer el 1-1-2 como único número de emergencias.

Debemos ser consciente que los recursos son limitados y en muchas ocasiones insuficientes, y por este motivo, es necesario y obligatorio hacer un uso correcto de este servicio.

La población debe ser consciente y responsable cada vez que marca el 1-1-2, son muchos los recursos que se pueden llegar a movilizar para asistir una situación de urgencia o emergencia.

Como bien nos indica Alberto, sucede a diario, a diario se reciben llamadas falsas, llamadas  nulas, … que en alguna ocasión no podemos detectar debido a la gran validez de la información aportada, porque, estamos obligados a coger y atender todas y cada una de las llamadas, incluso las de aquellos alertantes que llaman todos, todos los días y muchas veces.

Cuando se movilizan recursos como ambulancias, médicos, helicópteros…para ir a ayudar a una persona, debemos saber que la zona se queda sin estos profesionales y debemos contar con otros profesionales que están más lejos ante una nueva llamada de emergencia en la misma zona, por este motivo, es necesario y obligatorio hacer un uso racional del servicio 1-1-2.

Mi opinión personal respeto a las personas que hacen un uso no correcto del servicio, principalmente alertando de llamadas falsas o nulas, deberían ser castigadas con algún tipo de sanción administrativa.

Todo pasa por sentir el servicio como nuestro, la educación sanitaria juega un papel principal. Todos y cada uno de los ciudadanos debemos considerar el servicio como nuestro y usarlo cuando realmente se necesite, de esta manera todos y cada uno de los profesionales estarán preparados para acudir en su ayuda cuando se nos necesite”.

Te rompieron la cabeza, tratando de ayudar te llevaron a esta ambulancia y hoy toca pensar en ti compañero, toca rezar, cruzar dedos, pedir a Dios o a la naturaleza por tu vida.

Pregunté al día siguiente a los compañeros de la UVI que te atendieron. ¡Está mal Alberto!

Te llevaron en esta UVI…

Tratando de ayudar a un paciente que os necesitaba te habían agredido con una barra de hierro en la cabeza y habían tratado de apuñalar a la compañera enfermera.

Y recuerdo lo primero que pensé, ¡Joder qué putada, joder qué mierda!

Hoy te debates entre vida y muerte. Por culpa de alcohol y drogas leí hoy en un periódico. Pues no, te llevó a esa situación una persona, unas circunstancias y probablemente una vocación de servir.

Estos días todos nos llevaremos las manos a la cabeza, nos concentraremos a las puertas de Hospitales, Centros de Salud…¿Y mañana?…¿Esperar al siguiente?

Habrá quien defienda lo que también hoy leí, que lo tuyo simplemente fue mala suerte. Habrá quien diga que ese chico que se paseó por su pueblo con una catana y una botella de ron la tarde de antes actuó fuera de si, actuó enajenado, que es un eximente…¿Y de verdad importa eso ahora mismo? ¿No será tu vida lo que más nos ha de importar en este momento?

No se tu opinión al respecto, no se lo que dirías si pudieses hablar, permíteme que ponga palabras en mi boca, en la boca de muchos sanitarios que nos enfrentamos a situaciones similares en la calle, en las Urgencias e incluso en la consulta o planta, palabras que probablemente compartas y ojalá algún día tengamos oportunidad de compartir.

Seguro que en tu formación te dijeron…

“¡Nunca entres si la zona No es segura!”

¿Y qué sucede cuando no percibes que la zona pueda ser no segura? ¿Qué sucede cuando las fuerzas de seguridad tardan por cualquier circunstancia y crees que una vida puede estar en peligro tras esa puerta?

No se si fue tu caso, no se si te alertaron por un padre agredido y no os lo pensásteis, tú y esa enfermera decidísteis atender a ese hombre sin sopesar riesgo, sin pensar en el desenlace fatal.

Tu vida en el filo y la de la enfermera a punto. Habrá quien diga que asumísteis riesgo excesivo, yo simplemente les diría que allí los quisiera yo ver.

Prevenir las agresiones es complicado, pero sin un plan específico al respecto mucho más. Quizá la tuya aún con ese plan en marcha no se hubiese podido evitar, o quizá si…

Te contaré que un día un borracho nos amenazó, pasé, pasamos miedo…recuerdo aquello que aprendí del lenguaje gestual y me recordaba que alguien que se abre de piernas y abre los brazos puede estar pensando en agredirte, sin policía en el lugar, solté la mochila y recuerdo que cerré el puño detrás de mi espalda, no había opciones de huir, atendíamos, al igual que tú, a otro herido. ¿Qué hubiese pasado si me hubiese pegado un puñetazo?

Me defiendo o pongo la otra mejilla. Si me defiendo es que me dejé arrastrar por la emoción y la acción primaria, soy un mal sanitario. Si pongo la otra mejilla soy un gilipollas…lo ideal evitar y huir del enfrentamiento, ¡Qué fácil decir aquí!

Quería hacerte saber que te entiendo, que tengo claro por qué decidiste atender a aquel padre.

Quería hacerte saber que somos muchos y muchas las personas que te entendemos, las que probablemente hoy seríamos tú, y no, no somos ni héroes ni inconscientes que actúan a la ligera, simplemente sanitarios haciendo su trabajo.

Quería aprovechar estas letras para hacer una llamada de atención a la sociedad. No todo será previsible, pero si mucho y con su colaboración, muchas agresiones serían otra cosa.

Estamos al otro lado de la bata, del uniforme, tratando de ayudar, no somos culpables de las horas de espera, de las demoras en las listas, de los 5 minutos por consulta…No, no somos culpables, pidan respuestas a quienes puedan darlas, a quienes tienes responsabilidad y capacidad de dar soluciones. No golpeen al mensajero.

Y por último sólo quería decirte que llevo tres días pensando en ti, en ti que no te conozco, en ti que podría ser yo, podría ser uno u una de nuestros equipos, en ti que eres uno de nosotros.

Toda mi fuerza, todo mi apoyo a ti, a esa enfermera y vuestras familias.

Y por supuesto pronta recuperación también a ese padre.