Una sanitaria de batalla y aquí está…
Una que guardia a guardia se pierde cumpleaños, Noches buenas y viejas, se pierde parte de la vida de sus hijos.
Una que llega a su casa rota y sabe que tiene por delante otra jornada laboral.

Una que, a pesar de dolores, sube con la mochila a un cuarto sin ascensor y baja al paciente igual que su compañero.
Una que se arrastra por el suelo entre cristales, barro y aceite para entrar en un colche volcado.
Una que aguanta el tipo ante amenazas cuando la cosa se pone fea.
Una que muchas veces vi cuerpo a tierra cogiendo una vía, intubando o colocando un collarín.
Una que también ve a sus propios hijos en la cara de nuestros pequeños pacientes y como madre no puede evitar empatía con su dolor.
Una que también suda, ríe, se emociona, pelea, gana o pierde.
Una que es compañera, confesora y amiga.
Una que a veces nos resulta invisible y sin embargo sustenta nuestro Sistema Sanitario.
Una que a fuerza de trabajo y valía busca el hueco que sin duda le corresponde.
Una que puedes ser tú; madre, tía, abuela, prima, amiga… y quizá mañana sea mi hija. Esa hija que hoy pone cara a esta sanitaria de batalla a la que admiro profundamente y hoy, al igual que ayer y mañana, doy las gracias de todo corazón.
Dibujo perteneciente al libro Batallas de una ambulancia.

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