Declaración de intenciones en la relación con mis pacientes:

📌 Humano cuidando Humanos.

📌 Me presentaré, diré “HOLA”, diré “ADIÓS que se mejore” a él y a la familia.

📌Le llamaré por su nombre y de Usted. Hasta que me de permiso para tutearle, es de Usted. No son clientes, no son números de historia clínica.

📌 Trataré como me gustaría ser tratado, como si fuese mi hijo, mi hija, mi marido, mi mujer, mi padre, mi madre, mi hermano, mi hermana…

📌 Me formaré, me actualizaré y volveré a actualizarme.

📌 Si dice que le duele, es que le duele. No haré bueno aquello de que “El dolor más soportable es el dolor ajeno “.

📌 Adecentaré su vestimenta, su aspecto físico, si las condiciones lo permiten su dignidad como persona irá por delante.

📌 Usaré un lenguaje que le sea entendible. Todo tiene explicación en palabras llanas.

📌 Le subiré y bajaré de la camilla con delicadeza. Trato personas, no paquetes.

📌 Si su estado lo permite estableceré interacción, hablar me acerca a su dolor, ayuda a la empatía mútua, descubre síntomas, consuela, crea seguridad…la palabra, a veces, cura.

📌 Agarrar una mano en un momento difícil, dar un abrazo, mecer su pelo en la despedida…esto es cuidar de personas y está permitido.

Son sólo 11 itens que me recordaré a diario. Cosas simples que con frecuencia olvidamos.

Actitudes que no cuestan dinero y ponen en valor la esencia de mi trabajo: Proveer cuidados humanos y de calidad.

Alberto Luque

Enfermero de emergencias.

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