Soledad en tiempos de coronavirus

Soledad en tiempos de coronavirus, la soledad más solitaria es aquella que se vive cuando la sociedad nos da la espalda.

Son tiempos de histeria colectiva y tan perdidos en ella andamos que se nos olvida mirar a la parte más débil de la cadena, nuestros mayores. Aquellos y aquellas que un día nos dieron la vida y necesitan de nuestra atención, de nuestros cuidados, de nuestra comprensión y cariño más que nunca.

Llevar casco te puede salvar la vida

Y un día cualquiera llevar casco te puede salvar la vida, quizá uno como hoy, quizá hoy mismo le pueda suceder a cualquiera como tú, quizá como yo mismo cuando cojo mi moto, mi bici, mi flamante patinete.

“Así es el mundo Facundo”.

Guardia recién comenzada, un día cualquiera de otoño en una ambulancia cualquiera.

En el relevo nos cuentan un aviso “raro”, de esos avisos raros que tanta afición me tienen por aquello de ser apodado “nube negra”, cómo si la nube fuese yo y la negrura sólo existiese en mis turnos. Todo tiene su ventaja, en mi turno el reciclaje está asegurado.
Fué un accidente en un Instituto de Secundaria. Unas prácticas de tiro con arco y una flecha que fué a clavarse entre las escápulas de un chico. No aparentaba gravedad y corría, el chico corría chillando y chillando, lo más normal del mundo vaya. Al final se deja explorar y tras comprobar que efectivamente no ha afectado a nada más que piel y tejido subcutáneo el equipo se dispone a inmovilizar el proyectil y traslado para valoración a Hospital… “Dejadme a mi por favor”, es el padre y es cirujano. Un tirón, cura local y a clase. Ahí acabó la anécdota, asi acabó aquel aviso raro, aquel mal trago de chico y profesor.

Café negro, sin azúcar y agua fría, escaso desayuno, pero de mañana temprano poco más acepta mi cuerpo.

Revisión y revisión, todo en su sitio, todo funciona y toca esperar.
Corta espera, “¡Aviso chicos, señora en hipoglucemia que no reacciona!”.

Guantes, chaleco y ese click al cerrar la pernera me hace entrar en visión-pensamiento túnel. Cada componente del equipo repite un gesto, una pequeña “manía”, un ritual que le ancla a su propia concentración, su propia visión túnel antes de una asistencia.

Piso tercero B, piso sin ascensor, piso de los de antes, escalones estrechos y barandilla azul clara que echa en falta la pintura, esa pintura que hace años no visita paredes, no visita techos, no visita esa barandilla…

Piso de pasillo estrecho con taquillón a la entrada, florero con forma de caballo de cuyo lomo sobresalen un manojo de flores, flores de plástico azul chillón.

“¡Aquí, es aquí!”, al final del pasillo una señora nos indica la última habitación a la derecha, el salón.

Cuadros que van del blanco y negro, pasando por el sepia años 70 a las últimas bodas a todo color. Un despliegue de abuelos, padres, hermanos, hijas, nietos…Un despliegue de fotos de mili y fotos de bautizos…Un verdadero espectáculo de vida pasada.

Señora de 89 años consciente, desorientada, pálida, y sudorosa. La ha encontrado su hija hace un momento al “ir a darle una vuelta”. Vive sola y todas las mañanas recibe las visitas pertinentes.

Glucemia de 20 mgr/dl. “Le han cambiado de insulina y desde hace una semana, cada mañana el mismo espectáculo. Se queda seca de azúcar en la sangre”…la hija nos cuenta el estado de las cosas.

Glucagon subcutáneo. La vía se hace difícil por aquella obesidad que lleva años minando su salud. Glucosa intravenosa y a los minutos es como aquella flor mustia que al fin bebe.

Va recuperando orientación y sus primeras preguntas…”¿Qué hacen cuatro hombres vestidos de amarillo en mi dormitorio?”, ¿Quién os ha llamado?, ¡yo no he sido ehhh!”

“Estás en el salón mamá, te has caído al suelo por una bajada de azúcar”.

“¡Vaya puñetas, se me tiene que bajar el azúcar para que vengan cuatro hombres a verme!”…risas del equipo y familia.

“Está siempre de bromas, no le hagan mucho caso”.

“¿Que no me hagan caso?…si yo puedo ser la abuela de los cuatro, ¿¡Cómo no me van a hacer caso!?…”Siéntate aquí hermoso siéntate que te voy a contar una cosa”.

“Mira hijo, yo soy una vieja pelleja y me quiero morir ya, que estoy muy harta de penar. Tuve tres hijas y un problema, las amamanté hasta los 7 años, así que como solo tenía dos pechos, una en cada uno y la que se quedaba sin mamar era el problema”, más risas y es su hija la que desde la puerta de la habitación le responde…”Mamá, llevas 20 años diciendo que te quieres morir, pero llega la hora de comer y no tienes fin”.
“Hija, que sea una vieja pelleja no quiere decir que no tenga hambre, bastante pasé entonces”.

“No Petra, usted no es vieja, vieja es la ropa, usted es mayor “, le comento mientras relleno la historia clínica.

“Soy vieja y punto pelota hermoso, y sabes porque soy vieja?….¡Porque pasan los años y así es el mundo Facundo!”…No le des más vueltas, llega el fin y chin pum, ¿y sabes por qué llega el fin?…¡Porque así es el mundo Facundo!”.

Mujer risueña, chistosa, con ganas de vivir a pesar de dichos, a pesar de glucemias y dolores, uns mujer alegre que nos dió otra lección de vida…¿Y sabes qué lección?…No le des más vueltas, a veces no vale darle vueltas, a veces simplemente “Así es el mundo Facundo”.

Declaración de intenciones en la relación con mis pacientes:

📌 Humano cuidando Humanos.

📌 Me presentaré, diré “HOLA”, diré “ADIÓS que se mejore” a él y a la familia.

📌Le llamaré por su nombre y de Usted. Hasta que me de permiso para tutearle, es de Usted. No son clientes, no son números de historia clínica.

📌 Trataré como me gustaría ser tratado, como si fuese mi hijo, mi hija, mi marido, mi mujer, mi padre, mi madre, mi hermano, mi hermana…como le gusta ser tratado.

📌 Me formaré, me actualizaré y volveré a actualizarme.

📌 Si dice que le duele, es que le duele. No haré bueno aquello de que “El dolor más soportable es el dolor ajeno “.

📌 Adecentaré su vestimenta, su aspecto físico, si las condiciones lo permiten su dignidad como persona irá por delante.

📌 Usaré un lenguaje que le sea entendible. Todo tiene explicación en palabras llanas.

📌 Le subiré y bajaré de la camilla con delicadeza. Trato personas, no paquetes.

📌 Si su estado lo permite estableceré interacción, hablar me acerca a su dolor, ayuda a la empatía mútua, descubre síntomas, consuela, crea seguridad…la palabra, a veces, cura.

📌 Agarrar una mano en un momento difícil, dar un abrazo, mecer su pelo en la despedida…esto es cuidar de personas y está permitido.

Son sólo 11 itens que me recordaré a diario. Cosas simples que con frecuencia olvidamos.

Actitudes que no cuestan dinero y ponen en valor la esencia de mi trabajo: Proveer cuidados humanos y de calidad.

Alberto Luque

Enfermero de emergencias.

Un ciclista, un casco y una pinza roja…Un caso de una mañana cualquiera.

El ciclista siempre será la parte más débil…Vaya bien o vaya mal, ante un coche será la parte débil.
Esa mañana comenzamos el turno…
Revisamos ambulancia, todo limpio, todo ordenado…
Reviso chaleco, reviso riñonera…jeringas, agujas, pinchos, gasas, tijeras, pinzas, linterna, guedel, torniquete…
Escribía…¡Aviso de atropello a ciclista en vía pública dentro del casco urbano!
Señor de 74 años al que un coche rápido, de esos que siempre parece que llegan tarde, le ha llevado por delante…el coche se saltó un ceda.
Dolor intenso rodilla izquierda, no moviliza. Resto movilidad conservada y revisión rápida de trauma sin hallazgos significativos.
“Ha sido de refilón, le he visto venir y me he tirado”, esa ha sido su suerte…
Iba a regar la huerta, es temprano y tenía muchas tareas pendientes…”¿Vais a tardar mucho?”, me comenta con una medio sonrisa…”Canelo (su perro) es de buen comer y lleva mal que tarde en llegar el desayuno”
Sujeta una pinza de la ropa color rojo, esa pinza iba en la parte inferior del pantalón para evitar que la cadena se lo manchase, me pide que se la guarde por favor…
Llevaba casco, no TCE, no trauma tórax, abdomen blando, no deformidades, quemaduras ambas manos y rodillas.
Glasgow de 15, TA 145/90 a 120 lxm, satura a 94{dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92} y normoglucémico.

Collarín, férula en miembro afectado, tablero…
Dos vías, Fentanilo y analítica.
“¡He perdido la dentadura, me ha roto gafas y pantalón…la bici me la ha dejado hecha un asco!”…repite una y mil veces al policía.
Mientras curo heridas comienza ecolalia y desorientación repentina que va en aumento.
Náuseas y vómito alimenticio en escopetazo que casi me bautiza…

Algo va mal, volvemos a revisar cabeza y no signos de trauma.
¡El casco, el casco!…y efectivamente, arañazo y ligero hundimiento lateral derecho…
Comienza somnolencia, se está deprimiendo…
Subimos ambulancia y pierde consciencia.

Admite guedel…intubación y sonda nasogástrica en pocos minutos.

Pupilas isocóricas, medias reactivas.
Hemodinamicamente estable trasladamos.

Estamos a 4 minutos de hospital y al entrar continúa estable.
Valoración por neurólogo de guardia y directo al TAC…Hemorragia subaracnoidea estable…
A la hora va camino de otro hospital con neurocirugía, estable, pero pendiente de evolución y posible intervención para evacuación.

Cuando salimos en la puerta nos espera su hija, apenas habla…sólo llora…le di la pinza roja y unas palabras de ánimo.
Así comenzó la guardia…y aquí continuamos.
Y así otra batalla y así una profesión.

El ciclista siempre será la parte más débil.

Aunque vaya mal, siempre será la parte más débil.

Sin el casco este hombre, probablemente hubiese muerto en el acto.

Un accidente, uno vivió, uno murió.

Echar delante un pie u otro es una decisión banal, hay decisiones banales que cuestan una vida.

 

Era invierno, hacía frío de cojones y era Navidad.

Nieblas y llovizna me encontré al ir a trabajar aquella mañana, tiempo dentro de lo normal para la época. 

El equipo saliente tuvo una de esas malas guardias que te dejan sin fuerza y con pocas ganas de charla en la transferencia de la guardia.

Revisamos rápido y tomaba el segundo café de aquella mañana.

 

Suena el timbre de aviso dentro de la base y la voz que nos dice que tenemos un tráfico a pocos kilómetros.

Choque frontal de dos coches con atrapados, fue la información que recibimos.

Vehículos mal aparcados en las cunetas de una carretera comarcal, varias personas de aquí para allá con el consiguiente riesgo de provocar otro accidente.A los pocos minutos la Guardia Civil ordena tráfico y despeja la vía.

Un coche pequeño con una chica atrapada y otro más grande con un chico inconsciente y tumbado sobre asiento del acompañante.

La chica habla y se queja de dolor en ambos tobillos, llevaba cinturón y le duele el pecho. Coloco vía 18 en mano izquierda y Fentanilo como analgesia. Llega el equipo de primaria y se queda con ella hasta que los bomberos la sacaron 15 minutos más tarde.

 

Me llama el médico que atendía al chico. ¡Alberto ven, inconsciente y a punto de pararse!

Collarín, control cervical, tablero y al suelo.

Monitor indicaba tensión de 70/50, frecuencia de 40, saturación de 77{dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92} a pesar de oxígeno en mascarilla reservorio.

“Qué trabajo le costaría haberse puesto el cinturón”, comenta alguien a nuestra espalda…No es momento de recriminar nada, recuerdo que pensé dentro de mi visión túnel. 

Ecofast rápido descarta líquido abdominal, derrame pericárdico y neumotórax en ese momento.

Guedel, Intubación complicada, sonda nasogástrica. Sangrado por el tubo y no sube saturación.

Segunda vía intraósea en tibia izquierda.

Pasamos volumen…

Tras revisión rápida de trauma identificamos trauma tórax, posiblemente por el volante, el airbag no ha saltado. No TCE ni otro hallazgo significativo.

¡Se para, se para…!

Masaje continuó ¡…27, 28, 29 y 30!

Adrenalinas, la asistolia no responde…masaje, bicarbonato y más adrenalina…

 

45 minutos de pelear, de animar, sus 34 años nos hacen albergar esperanza, la misma que quedó en aquella cuneta bajo una sábana junto a aquel coche grande, aquel cuyo cinturón no usó, aquel al que el airbag falló.

Recuerdo sudor, no recuerdo frío, recuerdo frustración.

 

Y al regresar a base silencio en el equipo.

Reponer, limpiar material y pocas palabras…

Recuerdo que al quitarme las botas pensé en la vida y la muerte, que te calces una u otra bota, que adelantes uno u otro pie son decisiones banales, ponerte o no ese cinturón aún hay a quien le puede parecer una decisión banal…

La chica que ocupaba aquel coche pequeño y llevaba cinturón aquella fría mañana de invierno, fue operada de fracturas en ambos tobillos y dada de alta a los pocos días.

Es profesora y esta semana la vi camino de un nuevo colegio en un coche grande.

 

Y así otra batalla y así una profesión.

 

Una caída, un bebé inconsciente y un final feliz. 

De esos avisos que no quieres tener, de esos que a veces te alegran la guardia y te dejan una historia bonita que contar…

 Eran las ocho de la tarde y mi guardia terminaba en una hora, todo tranquilo, todo ordenado, revisado, limpio…

 ¡Corre, es un bebé de 14 meses inconsciente!, comenta el médico. Ese aviso que nunca quieres tener… 

Y al llegar al centro de salud dos equipos y familiares rodean al niño.

Un bebé precioso, rubio de pelo y carita morena, que su padre ha entregado inconsciente y cianótico al celador de la puerta.

Admite guedel, pálido, sudoroso, eupneico, afebril, pupilas mióticas reactivas isocóricas, presenta edema por traumatismo creneoencefálico frontal izquierdo.

“No es posible canalizar vía” comenta un compañero…tenemos suerte y consigo un 24 en antebrazo derecho.

Tensión de 96/54, satura al 100{dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92} con O2 y frecuencia cardíaca de 115. No presenta foco infeccioso y no ha convulsionado…

“Es su primer día en España, y esta mañana se ha caído de cara al suelo cuando corría” 

“Ha estado adormilado y apenas se ha movido”, comenta su padre con esa cara que sólo el miedo a perder un hijo puede dibujar en una cara.

“Ha comido bien, pero ha vomitando y al llorar ha quedado inconsciente, como muerto”

 

¿Qué ha comido pregunta el médico?…”Pasas y cacahuetes, lo que come siempre…”

No reacciona a ningún estímulo y surgen las dudas… ¿Qué ha podido ser, el TCE, atragantamiento, espasmo del llanto…?

Auscultación limpia en ambos campos pulmonares sin signos de atragantamiento ni anafilaxia.

Al moverlo parece que va recuperando consciencia, hace muecas, se mueve…

Retiramos guedel y en segundos inicia llanto fuerte, va recuperando color y tono, la exploración de pares craneales, motora y sensitiva es normal a los pocos minutos.

A medida que el llanto crece, la cara de los padres cambia a sonrisa y lágrima, de esa lágrima que deja el miedo pasado.

Estable, pasamos a camilla y con retención infantil trasladamos al hospital de referencia.

El padre que agarra esa mano no consigue frenar el llanto del niño. Aun sabiendo que no me entiende y soy un desconocido vestido de amarillo Simpson, susurro aquella canción de Marco a su oído…continúa su lloro.

Es el movimiento, ese traqueteo que mece  la camilla, el que le lleva al sueño…

Os miento si os digo que en ese niño no veía a mi propio hijo, en ese padre a mí mismo y en su ansiedad mi propia angustia.

Un traslado tranquilo de media hora en la que me habla de su pueblo allá en otro país, me cuenta su pelea para reunir la familia y justo cuando lo ha conseguido…ese miedo a perder, a perder…su mano agarra la del niño y la mía acaricia ese pelo rubio…

Tras 24 horas en observación y tras comprobar que no había daño cerebral fue dado de alta con advertencia de vigilancia en domicilio de 48 horas.

 

Tras un golpe en la cabeza siempre deberemos estar vigilantes, alerta a somnolencia, vómitos, alteración en la marcha, alteraciones en el habla o cualquier síntoma que nos alerte de que algo no va bien. Puede no ser nada, puede ser mucho.

Y así otra batalla y así una profesión.

PD: foto y relato con permiso del padre.

Y era verano, tocaba guardia y tocaba esperar.No era mi unidad habitual y tras una revisión a consciencia tocaba esperar…

Y sonó, el teléfono sonó. Ahogamiento de un niño de 10 años al que realizaban RCP en una piscina pública.
Y corrimos mucho, como siempre corremos, esta es una profesión de carreras y angustias contenidas.
Eran las 16:35 de un 20 de agosto de 2014 y desde la puerta de la piscina varias personas nos alertaban que la cosa era urgente, la urgencia de un niño que se muere, no hay urgencia más urgente.

Y saltamos de la ambulancia.
Era un cuarto pequeño, el botiquín de la piscina no era más de 4 metros cuadrados.

Al entrar el Desfibrilador hablaba “Descarga no recomendada” y el socorrista contaba…Uno, dos, tres…al ritmo del masaje.

Guedel y ambú conectado a bombona de oxígeno.

Al colocar nuestras palas se evidencia La peor del las noticias…¡Parada!

“¡No paréis!…1,2,3,4…las compresiones se suceden.

Vía del 20 en antebrazo derecho, adrenalina cada 3 minutos.

“Lo han encontrado boca abajo hace 15 minutos” nos comenta el socorrista con cara desencajada, había hecho un excelente trabajo.

Al fin aparece ritmo de descarga, la primera ineficaz, “sube julios” comenta el médico; otra descarga y el ritmo vuelve a asistolia.

Continuamos masaje, al tiempo que la intubación ha sido rápida, sonda nasogástrica a la primera…saturación del 99%, el oxígeno inunda su sangre, hay esperanzas.

“¡Venga vamos, venga sal de ahí!” susurra una compañera técnico al oído del chico.

“Ha entrado en fibrilación”, descarga y no hay respuesta, antes de iniciar masaje otra descarga, aquella bendita descarga de última hora que trae la vida…Taquicardia sinusal, ritmo rápido, ritmo de vida.

¡Va a salir!
Otra vía del 20 en brazo izquierdo e iniciamos traslado.

Al salir de aquel cuarto una chica de 12 años lloraba, era la hermana, lloraba y no hablaba porque apenas llevaba 3 meses en España.

A la llegada, Tensión de 100/59, frecuencia cardíaca de 95, temperatura de 36, glucemia de 100 y saturaba al 99%
Aquel niño estable peleaba contra el tubo, “buena señal”…sedación tras valoración y queda ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Tras una semana aquel chico musulmán que sólo llevaba tres meses en España fue dado de alta sin secuelas.

¡Tocó ganar, gracias a aquel socorrista, gracias al equipo, tocó ganar!

Y así otra batalla y así una profesión.

Tiene 19 años y anoche decidió brillar

Tiene 19 años y anoche decidió brillar

Tiene19 años y anoche decidió brillar. Anoche vio luces, ¡la realidad le golpeó en toda la cara!

 

Decidió que iba a ser una noche especial, una noche de fiesta.

Decidió que la fiesta consistiría en beber un litro de vodka el solo y decidió hacerlo en menos de una hora.

Decidió acompañarlo de otro litro de bebida energética y algún porrito de nada, poca cosa…

Decidió que su pareja, sus amigos iban a comprobar quién manda, él es el puto amo.

 

Decidió e hizo…

¡Justo dos horas después la realidad le golpeó en toda la cara, en toda la boca!

Dificultad respiratoria, vómitos incoercibles, dolor estomacal y agresividad, mucha agresividad que le llevó a golpear la pared y sangrar por su mano derecha...

“No es él”, repiten sus amigos, que deciden llevarlo a la fuerza a su Centro de Salud.

El médico tras varios intentos fallidos de control y tras constatar taquiarritmia decide activarnos…Eran las 3:30 de la madrugada.

-“Ha sido imposible cogerle una vía”, me comenta la enfermera. Sangrado abundante y deformidad por fractura abierta del quinto meta mano derecha.

ECG ritmo de taquicardia sinusal sin otras alteraciones, taquipneico, afebril , Glasgow 12, fetidez alcohólica, TA 110/58, satura 95 sin O2, glucemia de 70, vómito alimenticio sin sangrado aparente, y continúa agresivo, le sujetan 4 amigos.

Tras conversar un buen rato y dura negociación, tras dejarle sin amigos ante los que demostrar nada, accede a que le coja un 18 en su mano derecha y le saque sangre. No accede a sonda nasogástrica, ha vomitado suficiente…Niega drogas, sólo unos porritos de nada…

Cura local de fractura, Suero glucosado al 5%, Benerva, Benadon, Glucosmón 33%, Primeran, Pantoprazol y llorar, mucho llorar…El líder de la manada se había venido abajo y la tristeza le inundaba.

Remonta glucemia, baja frecuencia cardíaca e iniciamos traslado.

Tiene 19 años y anoche decidió brillar

El líder de la manada se había venido abajo y la tristeza le inundaba.

 

Durante la media hora no paró de llorar y pedir disculpas…

 

Decidió brillar, anoche decidió brillar y se encontró con luces que le deslumbraban a él, la visión del techo de la UVI le bajó de su firmamento de soberbia adolescente desmedida, el techo de la UVI le hizo recapacitar y al llegar al hospital agarrar la mano a su chica con un “TE QUIERO CARIÑO, lo siento…”

Pidió disculpas a todo el mundo con el que se tropezó nada más entrar por  la puerta y quedó en observación…

 

Me gusta la abstracción, la distancia, visualizar desde fuera y evitar que mi cerebro se guíe por el carril de la rutina y los prejuicios. Tras la batalla y reponer, decidí tumbarme en la camilla y hacer esta foto de ese techo que le hizo recapacitar…hoy escribo este post, esta historia que con tanta frecuencia y en edades cada vez más jóvenes, nos encontramos dentro de esta oficina, dentro de esta UVI, cuyo techo obra milagros.

 

Y así otra batalla, así una profesión.