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Se apagan luces, todo limpio, abandono la oficina…

Un hasta luego, un descanso.

Se cierra otro ciclo de trabajo intenso, vivido y saboreado a sorbo lento.

Echo este último vistazo, sé que en minutos la oficina se pondrá en marcha, alguien subirá a esa camilla y la batalla continuará sin mi.

Créeme si te digo que la voy a echar de menos, serán solo unos días, pero es que esto engancha,  ¡maldita adrenalina!

 

De camino a casa hago repaso ordenado de lo vivido en este año, hubo sombras, tocó llorar…aquellos dos niños cuyas vidas segadas, junto a la de su madre, ha sido sin duda mi trago más amargo.

 

Hubo luces, Isidro, Jacinto, Adela, el tío de Manu…luces que nos dieron aliento y fuerza.

 

Ganas de salir a pelear sin complejos, con ganas…Mil y una historia nos contaron durante los traslados…sus vidas, sus ilusiones, sus proyectos…muchos pensaron al vernos llegar que todo había acabado, esos chicos de amarillo venían a certificar el fin de su paso por esta vida. Lo que nunca pudieron imaginar es que acabarían riendo en una ambulancia…esas risas de Rosario camino de un cateterismo para liberar su coronaria del dichoso trombo, aún resuenan en mi cabeza…

 

Recuerdos de mil batallas, recuerdos que aún no me he ido y ya echo de menos, al final siempre recibo más de lo que doy, así es esta vida, así la vivo, así te la cuento…

 

Y así otra batalla y así una profesión.

 

#AlbertoLS

#MarcaPersonalSalud

 

Comparte si te gusta y pásate por tu casa, mi blog albertols.com

 

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