Una decisión banal, un accidente, uno murió, otro vivió

Un accidente, uno vivió, uno murió.

Echar delante un pie u otro es una decisión banal, hay decisiones banales que cuestan una vida.

 

Era invierno, hacía frío de cojones y era Navidad.

Nieblas y llovizna me encontré al ir a trabajar aquella mañana, tiempo dentro de lo normal para la época. 

El equipo saliente tuvo una de esas malas guardias que te dejan sin fuerza y con pocas ganas de charla en la transferencia de la guardia.

Revisamos rápido y tomaba el segundo café de aquella mañana.

 

Suena el timbre de aviso dentro de la base y la voz que nos dice que tenemos un tráfico a pocos kilómetros.

Choque frontal de dos coches con atrapados, fue la información que recibimos.

Vehículos mal aparcados en las cunetas de una carretera comarcal, varias personas de aquí para allá con el consiguiente riesgo de provocar otro accidente.A los pocos minutos la Guardia Civil ordena tráfico y despeja la vía.

Un coche pequeño con una chica atrapada y otro más grande con un chico inconsciente y tumbado sobre asiento del acompañante.

La chica habla y se queja de dolor en ambos tobillos, llevaba cinturón y le duele el pecho. Coloco vía 18 en mano izquierda y Fentanilo como analgesia. Llega el equipo de primaria y se queda con ella hasta que los bomberos la sacaron 15 minutos más tarde.

 

Me llama el médico que atendía al chico. ¡Alberto ven, inconsciente y a punto de pararse!

Collarín, control cervical, tablero y al suelo.

Monitor indicaba tensión de 70/50, frecuencia de 40, saturación de 77% a pesar de oxígeno en mascarilla reservorio.

“Qué trabajo le costaría haberse puesto el cinturón”, comenta alguien a nuestra espalda…No es momento de recriminar nada, recuerdo que pensé dentro de mi visión túnel. 

Ecofast rápido descarta líquido abdominal, derrame pericárdico y neumotórax en ese momento.

Guedel, Intubación complicada, sonda nasogástrica. Sangrado por el tubo y no sube saturación.

Segunda vía intraósea en tibia izquierda.

Pasamos volumen…

Tras revisión rápida de trauma identificamos trauma tórax, posiblemente por el volante, el airbag no ha saltado. No TCE ni otro hallazgo significativo.

¡Se para, se para…!

Masaje continuó ¡…27, 28, 29 y 30!

Adrenalinas, la asistolia no responde…masaje, bicarbonato y más adrenalina…

 

45 minutos de pelear, de animar, sus 34 años nos hacen albergar esperanza, la misma que quedó en aquella cuneta bajo una sábana junto a aquel coche grande, aquel cuyo cinturón no usó, aquel al que el airbag falló.

Recuerdo sudor, no recuerdo frío, recuerdo frustración.

 

Y al regresar a base silencio en el equipo.

Reponer, limpiar material y pocas palabras…

Recuerdo que al quitarme las botas pensé en la vida y la muerte, que te calces una u otra bota, que adelantes uno u otro pie son decisiones banales, ponerte o no ese cinturón aún hay a quien le puede parecer una decisión banal…

La chica que ocupaba aquel coche pequeño y llevaba cinturón aquella fría mañana de invierno, fue operada de fracturas en ambos tobillos y dada de alta a los pocos días.

Es profesora y esta semana la vi camino de un nuevo colegio en un coche grande.

 

Y así otra batalla y así una profesión.

 

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