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No lo haré, me apetece, pero no lo haré.

Nos tatuaron a fuego en nuestras consciencias, ese lastre de mil iniciativas. No se debe porque alguien de superior inteligencia a la mía dijo que no se debía.

Cercenaron nuestra capacidad crítica, sustituyeron los porqués por “porquesíes” y así el camino sin preguntas nos resultó más cómodo. No me refiero a las preguntas sin respuesta, donde son la fe en lo divino o la ciencia los únicos caminos que aportan respuestas más o menos convincentes según nuestra capacidad de asumir fe o teorías científicas.

Me refiero a nuestra capacidad crítica con lo cotidiano. Nos hicieron simplistas, todo tiene una explicación simple que nos allana el camino, hace nuestra vida más fácil, más llevadera  y al tiempo nos hace más borregos.

Cuando leas estas letras habrán pasado unos años desde que hoy las volqué aquí con la esperanza de que ya hayas entendido aquello que te repetía una y mil veces, “¡Sé crítico con lo que leas, oigas, huelas, saborees y toques! “, la información que te aportan tus sentidos, sin materia gris, no son más que datos sin correlación. Simples pinceladas que sin tu organización nunca serán el cuadro de la realidad que te rodea.

Cuando leas estas letras espero que hayas sido capaz de construir tu propio marco de interpretación crítica con todo lo que te rodea.

Ese marco que te permita analizar y extraer tus propias conclusiones sin  necesidad de apoyarte en los “porquesíes” limitantes.

Espero que entiendas que a tu padre casi siempre le pareció más interesante actuar en base a entender el por qué de las cosas.

Espero que sepas perdonar mis propios “porquesíes”, ya te dije antes que casi siempre procuré hacerte entender, aunque no siempre lo conseguí y en más de una ocasión fui yo el limitante. Lo hice lo mejor que supe o pude. Admito que muchas veces me quedé sin argumentos y te apliqué aquello que tanto critico.  Me equivoqué, lo siento y ojalá tú tengas más capacidad de hacer entender a tus hijos de la que tuve yo.

Espero que la limitaciones sean las que tu entiendas como adecuadas en base a tu razonamiento y moral. No asumas las impuestas sin crítica de por medio.

No comas tantas chucherías porque yo te lo digo, entiende el por qué no debes, entiende el por qué si debes…

 

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