Y una persona se rompió
Un día escribí…”Un huevo se rompe si se trata con brusquedad”.

Y aquella noche una persona se rompió, no vio salida y buscó la única salida que pensó le dejaba la desesperación…abandonar esta vida de la mano de un sueño traidor, de un bote de barbitúricos que dictó sentencia.
Hacía más de dos hora que hizo aquella llamada de despedida a su hijo, su última llamada que quedó grabada en un buzón de voz.
En parada cardiorespiratoria, pupilas mióticas areactivas, le dimos el beneficio de la duda y peleamos, 40 no es edad para no intentar ver camino de nuevo.
Hicimos todo y más, aún a sabiendas que era tarde…Vías, sondaje, antídoto….Masaje y más masaje….era verano de noche y sudor y más sudor empapaba mis brazos, el suelo…No hubo ritmo, no nos faltaron ganas ni escatimamos esfuerzo.
No salió y allí finalizó lo que luego nos leyó su hermana…Una carta de despedida…De esa carta solo os dejo estas letras…” No me lloréis en la muerte los que en vida no me quisísteis…”

Era larga, llena de sentimiento y era dura, muy dura…y su hermana se empeñó en leerla a todos los presentes… Ella lloraba y todos lloraron, a todos nos vino ese agua salada 

Recordé estas palabras que un día escribí…

“Una persona se puede romper si no la tratas con cuidado.
Una persona no es una roca, aunque por fuera parezca un yunque, un macizo de granito.
Una persona con la que te cruces va rodeada de millones de historias tan o más complicadas que tu propia historia.

Una persona es un ser delicado aún rodeado de seguridad insultante, o quizá esa seguridad no sea más que inseguridad manifiesta.

Esa persona busca en ti respeto, quizá apoyo y cuanto menos que la trates de la misma forma que te gusta ser tratado.

Esa persona sufre, llora, ama, padece se emociona y habla consigo mismo tanto o más que tú.

¡Esa persona es un huevo que merece delicadeza!
¡Porque esa persona es ella y tú!”
Y así otra batalla y así una profesión.
Gracias por estar ahí y gracias por cuidar a quien te rodea.

Coger agua a puñados…

Hoy no vengo a narrarte un aviso.

Hoy vengo a narrarte muchos avisos.

Hoy vengo a intentar ventilar un poco la mochila, mi mochila…ese cúmulo de sinsabores y sensaciones de sabor amargo que en algunos casos quedaron impregnando mi uniforme.

Hoy pienso que no siempre ganamos, que no siempre salió cara.

Hoy pienso que cuando más hay que dar la cara es cuando sale Cruz.

Hoy pienso, como ayer pensaba, que nunca fuimos ni seremos Súper y mucho menos Héroes. Esos siempre ganan, nosotros perdemos tanto como ganamos.

Tú perdiste a tu familiar, yo dejé parte de mi fuerza, de mi poder, de mi soberbia en aquel aviso.

El que murió perdió, tú sufres y yo…yo con frecuencia sufro; créeme que sufro.

¡Cuán difícil resulta pelear contra molinos siendo hormiga!

Perdimos porque la muerte siempre lleva cartas ganadoras, cartas trucadas y nosotros jugamos a engañarla aun sabiendo que ella siempre gana.

Hoy también sé que la engañamos con frecuencia y siempre procuramos que su victoria sea menos, restando dolor y dando esa dosis de ser humano a otro ser humano convertimos su victoria en la victoria del que vence, pero no convence.

Hoy sé que mil palabras de agradecimiento me demostraron que nuestra labor también es trabajo que genera felicidad, a veces ganamos…siempre serán victorias transitorias, pero es que aquí estamos de tránsito.

Hoy sé que merece la pena plantarle cara a la muerte.

Hoy sé que perdemos, pero también ganamos batallas.

Hoy sé que la victoria no está en nuestras manos, quizá en manos de un Ser Superior, quizá para muchos no haya victoria, para mi si y no será en esta vida. Aun así, sé que hay que hacer por vivir esta y vivirla decentemente, sin dolor, sin sufrimiento… eso si está en nuestras manos, en tus manos.

Con frecuencia intentar salvar una vida se convierte en un imposible, tratar de coger agua a puñados…Con frecuencia intentar coger agua a puñados merece la pena.

Y así mil batallas y así una profesión.

Héroes de verdad…


¨Aquí os criamos y aquí queremos morir. Nos hemos ganado el derecho a decidir hasta dónde pelear y hasta dónde sufrir¨.

Un aviso, dos pacientes; de vuelta camilla vacía y el corazón encogido.

La maldita enfermedad entró en aquella casa, ella de mama, él de páncreas con dos meses de diferencia.

 

Todo pasa, de todo me olvidaré, o no… ¡Porque yo tampoco soy invencible! ¡No soy héroe sino humano de carne, alegrías y penas!

Y hay avisos, personas y circunstancias que nunca olvidaré…

Cuesta mucho arañar memoria y desempolvar emociones para sacarlas a la luz.

Algunos posts me cuesta plasmarlos sin despertar mis propias angustias, sinsabores, mi propia tristeza.

Hoy siguiendo los meandros de mis recuerdos me vino a la memoria este caso que atendimos hace tiempo y justo tras el recuerdo, esa tristeza del momento.

Todos bebemos amargura…ese día, ese aviso, fue amargura sin matices.

 Era una panadería y olía a horno, a pan caliente…

“Al fondo, están al fondo”…Dos camas, un matrimonio y la misma cara cetrina de final cercano en ambos.

Nos alertaron por disnea en varón de 60 años.

“Mi padre se ahoga desde esta mañana, tiene metástasis pulmonar y mucho dolor en espalda, el oxígeno nada le hace”.

“Mi madre se nos muere también…”, las lágrimas no le dejaban contar lo que aquella habitación del fondo del pasillo encerraba…

Satura a 85 con oxígeno. Acrocianótico, 110 lxm, respiratoria de 38 rxm, glucemia de 100, TA de 140/87…ECG taquicardia sinusal.

Le incorporamos, mascarilla con reservorio, aerosol.

Vía del 18 y Actocortina.

Unos miligramos de Morfina y un Pantoprazol frenaron el dolor y la mejoría no se hizo esperar…Mejoró saturación y disnea, se quitó mascarilla y habló…

 

“No quiero ir al hospital hija, quiero morir aquí, agarrado a la mano de tu madre… En mi cama, en mi casa rodeado de vosotras”. 

La mujer ocupaba la cama de al lado, enferma terminal como su marido no había hablado…

“Tu padre lleva razón…Esta casa la construimos con nuestras propias manos tarde a tarde, fin de semana a fin de semana y a ella os trajimos a ti y a tu hermana…Os dimos educación, celebrando cada día de fiesta en ese salón, os dimos carrera y mucho cariño…Sólo os pedimos que nos dejéis morir como hemos elegido, nosotros os dejamos vivir como vosotras elegisteis…Y no volvió a decir nada más…Lloraba en silencio.

 

Las hijas también lloraban y fue el padre el que rompió aquel silencio…” Llevamos meses luchando, ella por mí y yo por ella; hemos peleado hasta lo indecible, noche tras noche hemos aguantado el dolor del otro…solos en esta habitación hemos encontrado apoyo el uno en el otro…Pero todo tiene un límite, un final y este es nuestro final, el final que queremos tener…Nos hemos ganado el derecho a decidir hasta dónde pelear y hasta dónde sufrir. No hay más hijas, esto ha sido nuestras vidas y ambos estamos encantados de haberlas vivido tan felices en esta casa. Dejadnos morir en paz por favor os lo pedimos”

No hubo más palabras… En ese momento y ante ese razonamiento tan cuerdo y tan lleno de verdad poco podíamos decir…

Al salir un apretón de manos y un “Suerte”… Fueron dos sonrisas y un gracias a coro lo que recibimos al salir por la puerta de aquella habitación del fondo.

Una hija se nos acercó y nos comentó que ya tenían medidas de paliativos y que ella como enfermera se hacía cargo.

De vuelta otra vez silencio en el equipo, poco habíamos hecho, poco había que hacer…Mucho de lucha, valor y héroes aprendí aquel día. 

Y así otra batalla y así una profesión.

 

 

 

Con un pie allí y otro aquí vivió.

Y fue este desfibrilador el que trajo sus dos pies a este lado de la línea, esa línea que separa vida y muerte. 

 ¡Cuántos infartos llevamos últimamente en personas cada día más jóvenes!, comenta el médico a la ida aquella madrugada.

Un centro de salud nos había solicitado a las 3:30 por varón de 49 años con dolor precordial y elevación de ST en varias derivaciones.

 Pedro agarra la mano de su mujer, su cara lo dice todo…No es para tanto ¿verdad?, fueron sus primeras palabras.

Llevo desde ayer con malestar de estómago y sensación de no estar bien. Esto me pasó otras veces y con un Omeprazol se me pasa…Me guiñó un ojo buscando mi confirmación de que efectivamente no era nada…

Habla muy rápido, sudoroso, pálido, náuseas y dolor intenso en centro tórax que refiere de intensidad 7 sobre 10.

 

Alberto ven…al ver aquel electro no podía creer que tuviese tanto corazón afectado y aún siguiese latiendo.

“Pedro, tiene un Infarto y tenemos que llevarle a Toledo para que le realicen un cateterismo”…saber qué tiene y qué hacemos le tranquiliza.

Activamos nuestro CORECAM, ese código de reperfusión coronaria que le llevaría a un hospital con servicio de hemodinámica para abrir esas arterias coronarias que en ese momento estaban prácticamente cerradas.

 

Aspirina 300, Plavix 600, 2 puff de Trinispray, Primperan, Pantoprazol…

Tiene un 20 en brazo izquierdo, cojo un 18 en mano derecha y saco sangre…”Buen banderillero” me comenta tras el pinchazo…y otro guiño de miedo.

Satura a 89{dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92}, gafas nasales y O2.

Mantiene tensiones, taquicárdico a 110, pulso lleno, normoglucémico…

Antes de entrar en la ambulancia llama a Mamá, su mujer, un abrazo largo y un “voy a salir de esta os quiero”.

En 5 minutos luces y camino del hospital.

Perfusión de Solinitrina y algunos miligramos de Morfina mantienen el dolor a raya.

Comienzan extrasístoles aisladas, queda media hora nos dice el conductor…

“Conduzco un camión y mañana tengo un viaje importante, decidle a mi hermano que no se olvide de recoger las llaves que he dejado en mi riñonera por favor”.

Pendientes del monitor y charlando sobre lo humano y lo divino pasaron los kilómetros, los minutos…

Fue todo muy rápido, entró en racha de extrasístoles y de ahí a Fibrilación, ese maldito ritmo cardíaco que equivale a estar muerto.

 

¡¡¡Para, para la ambulancia!!!

Era una curva cerca del pueblo de Mora donde Pedro llevó un pie al otro lado de la línea.

Golpe precordial mientras carga el desfibrilador, no surge efecto…

¡Que nadie toque, voy a descargar! Primera a 200 julios, continúa en Fibrilación.

¡Carga a 300!

¡Que nadie toque!, descarga…sigue en FV.

¡A 360!, descarga y tras la tercera sacudida…Breve asistolia y recupera ritmo sinusal.

” Uffff, disculpad, creo que me he dormido un poco”…

¡Dale rápido!, quedaban 15 minutos y mi corazón latía mucho más rápido que el suyo.

Me quema un poco el pecho, comenta mientras se toca en la zona de las descargas.

¡Ahora me encuentro mucho mejor, yo creo que mañana podré estar en casa!

Al llegar, y dejar a Pedro sobre la mesa de hemodinámica, me comentó que por favor le dijese lo de las llaves a su hermano. Recuerdo que me dio las gracias por la charla y entre risas me comentó que me pensase lo de ser banderillero…sonrisas, un apretón de manos y buena suerte fueron mis palabras.

Vivió, sigue conduciendo, con varios muelles en su corazón y siendo consciente que tuvo un pie allí y otro aquí ha dejado el tabaco.

Sale a andar cada tarde, con ambos pies en esta vida gracias a este monitor, sale a andar cada tarde…

 

Y así otra batalla y así una profesión. 

Escribo porque quiero, me lees porque quieres.¡Escribo porque creo que ayuda!

“¿Y por qué escribes lo que pasa en tus avisos?, ¿A quién le importa lo que vivamos o dejemos de vivir dentro de la ambulancia?”, fueron las palabras de un compañero.

Escribo porque…

El papel y el lápiz no me juzgan.
Lo que soy no debiera chocar con quién me gustaría ser y mostrar quién soy no me asusta.

Escribo porque me ayuda a gestionar mi mochila emocional que quedó adherida tras aquel aviso.
Escribo porque estas lecciones de vida algún día pueden ayudar a la vida de mis hijos.

Escribo porque al narrar lo que hacemos ayudamos a que conozcan mejor nuestra profesión.
Escribo porque, si quien me lee algún día es paciente, entenderá mejor que está pasando, porqué está pasando y sin duda será mucho más empático conmigo, contigo…
Escribo porque fueron muchas las personas que me animaron a ello, quienes confiaron en mi y tras leerme perdieron parte del miedo que damos…
Escribo porque hay batallas, hay luchadores que merecen ser recordados, pacientes y compañeros lo dan todo y merece recordar…

No soy escritor, soy enfermero y escribo para que me, nos conozcan mejor.
Y sobre todo escribo porque no me da miedo el fracaso a no gustar. Entre el éxito y el fracaso me quedo con ser feliz.
¡Que tengamos ese Feliz Día!

Un accidente, uno vivió, uno murió.

Echar delante un pie u otro es una decisión banal, hay decisiones banales que cuestan una vida.

 

Era invierno, hacía frío de cojones y era Navidad.

Nieblas y llovizna me encontré al ir a trabajar aquella mañana, tiempo dentro de lo normal para la época. 

El equipo saliente tuvo una de esas malas guardias que te dejan sin fuerza y con pocas ganas de charla en la transferencia de la guardia.

Revisamos rápido y tomaba el segundo café de aquella mañana.

 

Suena el timbre de aviso dentro de la base y la voz que nos dice que tenemos un tráfico a pocos kilómetros.

Choque frontal de dos coches con atrapados, fue la información que recibimos.

Vehículos mal aparcados en las cunetas de una carretera comarcal, varias personas de aquí para allá con el consiguiente riesgo de provocar otro accidente.A los pocos minutos la Guardia Civil ordena tráfico y despeja la vía.

Un coche pequeño con una chica atrapada y otro más grande con un chico inconsciente y tumbado sobre asiento del acompañante.

La chica habla y se queja de dolor en ambos tobillos, llevaba cinturón y le duele el pecho. Coloco vía 18 en mano izquierda y Fentanilo como analgesia. Llega el equipo de primaria y se queda con ella hasta que los bomberos la sacaron 15 minutos más tarde.

 

Me llama el médico que atendía al chico. ¡Alberto ven, inconsciente y a punto de pararse!

Collarín, control cervical, tablero y al suelo.

Monitor indicaba tensión de 70/50, frecuencia de 40, saturación de 77{dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92} a pesar de oxígeno en mascarilla reservorio.

“Qué trabajo le costaría haberse puesto el cinturón”, comenta alguien a nuestra espalda…No es momento de recriminar nada, recuerdo que pensé dentro de mi visión túnel. 

Ecofast rápido descarta líquido abdominal, derrame pericárdico y neumotórax en ese momento.

Guedel, Intubación complicada, sonda nasogástrica. Sangrado por el tubo y no sube saturación.

Segunda vía intraósea en tibia izquierda.

Pasamos volumen…

Tras revisión rápida de trauma identificamos trauma tórax, posiblemente por el volante, el airbag no ha saltado. No TCE ni otro hallazgo significativo.

¡Se para, se para…!

Masaje continuó ¡…27, 28, 29 y 30!

Adrenalinas, la asistolia no responde…masaje, bicarbonato y más adrenalina…

 

45 minutos de pelear, de animar, sus 34 años nos hacen albergar esperanza, la misma que quedó en aquella cuneta bajo una sábana junto a aquel coche grande, aquel cuyo cinturón no usó, aquel al que el airbag falló.

Recuerdo sudor, no recuerdo frío, recuerdo frustración.

 

Y al regresar a base silencio en el equipo.

Reponer, limpiar material y pocas palabras…

Recuerdo que al quitarme las botas pensé en la vida y la muerte, que te calces una u otra bota, que adelantes uno u otro pie son decisiones banales, ponerte o no ese cinturón aún hay a quien le puede parecer una decisión banal…

La chica que ocupaba aquel coche pequeño y llevaba cinturón aquella fría mañana de invierno, fue operada de fracturas en ambos tobillos y dada de alta a los pocos días.

Es profesora y esta semana la vi camino de un nuevo colegio en un coche grande.

 

Y así otra batalla y así una profesión.

 

Una caída, un bebé inconsciente y un final feliz. 

De esos avisos que no quieres tener, de esos que a veces te alegran la guardia y te dejan una historia bonita que contar…

 Eran las ocho de la tarde y mi guardia terminaba en una hora, todo tranquilo, todo ordenado, revisado, limpio…

 ¡Corre, es un bebé de 14 meses inconsciente!, comenta el médico. Ese aviso que nunca quieres tener… 

Y al llegar al centro de salud dos equipos y familiares rodean al niño.

Un bebé precioso, rubio de pelo y carita morena, que su padre ha entregado inconsciente y cianótico al celador de la puerta.

Admite guedel, pálido, sudoroso, eupneico, afebril, pupilas mióticas reactivas isocóricas, presenta edema por traumatismo creneoencefálico frontal izquierdo.

“No es posible canalizar vía” comenta un compañero…tenemos suerte y consigo un 24 en antebrazo derecho.

Tensión de 96/54, satura al 100{dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92} con O2 y frecuencia cardíaca de 115. No presenta foco infeccioso y no ha convulsionado…

“Es su primer día en España, y esta mañana se ha caído de cara al suelo cuando corría” 

“Ha estado adormilado y apenas se ha movido”, comenta su padre con esa cara que sólo el miedo a perder un hijo puede dibujar en una cara.

“Ha comido bien, pero ha vomitando y al llorar ha quedado inconsciente, como muerto”

 

¿Qué ha comido pregunta el médico?…”Pasas y cacahuetes, lo que come siempre…”

No reacciona a ningún estímulo y surgen las dudas… ¿Qué ha podido ser, el TCE, atragantamiento, espasmo del llanto…?

Auscultación limpia en ambos campos pulmonares sin signos de atragantamiento ni anafilaxia.

Al moverlo parece que va recuperando consciencia, hace muecas, se mueve…

Retiramos guedel y en segundos inicia llanto fuerte, va recuperando color y tono, la exploración de pares craneales, motora y sensitiva es normal a los pocos minutos.

A medida que el llanto crece, la cara de los padres cambia a sonrisa y lágrima, de esa lágrima que deja el miedo pasado.

Estable, pasamos a camilla y con retención infantil trasladamos al hospital de referencia.

El padre que agarra esa mano no consigue frenar el llanto del niño. Aun sabiendo que no me entiende y soy un desconocido vestido de amarillo Simpson, susurro aquella canción de Marco a su oído…continúa su lloro.

Es el movimiento, ese traqueteo que mece  la camilla, el que le lleva al sueño…

Os miento si os digo que en ese niño no veía a mi propio hijo, en ese padre a mí mismo y en su ansiedad mi propia angustia.

Un traslado tranquilo de media hora en la que me habla de su pueblo allá en otro país, me cuenta su pelea para reunir la familia y justo cuando lo ha conseguido…ese miedo a perder, a perder…su mano agarra la del niño y la mía acaricia ese pelo rubio…

Tras 24 horas en observación y tras comprobar que no había daño cerebral fue dado de alta con advertencia de vigilancia en domicilio de 48 horas.

 

Tras un golpe en la cabeza siempre deberemos estar vigilantes, alerta a somnolencia, vómitos, alteración en la marcha, alteraciones en el habla o cualquier síntoma que nos alerte de que algo no va bien. Puede no ser nada, puede ser mucho.

Y así otra batalla y así una profesión.

PD: foto y relato con permiso del padre.

Se llama EQUIPO

Son TES, son la base de ese equipo…

Ella, él, nosotros, un equipo y un objetivo… ¡ayudarte!

Si sale bien, repartir abrazos

Si sale mal, repartir apoyos.

Dentro del sistema de emergencias trabajamos cuatro categorías profesionales, Medicina, Enfermería, Gestores de Emergencias o Teleoperadores y TES.

Si hay un profesional en este oficio poco conocido y en muchas ocasiones poco reconocido, ese es sin duda el Técnico en Emergencias Sanitarias, nuestros Técnicos…

 

El título de Técnico en Emergencias Sanitarias queda identificado por los siguientes aspectos:

  • Denominación: Emergencias Sanitarias.
  • Nivel: Formación Profesional de Grado Medio.
  • Duración: 2000 horas.
  • Familia Profesional: Sanidad.
  • Referente europeo: CINE-3 (Clasificación Internacional)

Queda claro que es personal sanitario y así fue reconocido en el año 2007 por REAL DECRETO 1397/2007, de 29 de octubre, por el que se establece el título de Técnico en Emergencias Sanitarias y se fijan sus enseñanzas mínimas.

 

Sus funciones:

Prestar atención básica sanitaria y psicológica en el entorno pre-hospitalario, trasladar al paciente al centro sanitario, llevar a cabo actividades de tele-operación y tele-asistencia sanitaria, colaborar en la organización y desarrollo de los planes de emergencia de los dispositivos de riesgo previsibles y de la logística sanitaria ante una emergencia individual, colectiva o catástrofe…

Son estas y otras muchas cosas… ¡Son la base!

 

A día de hoy estos profesionales, en muchas CCAA, son subcontratados por las empresas de ambulancias y no se encuentran integrados en el Sistema de Salud.

¿Alguien imagina que así fuese con otras categorías profesionales? (partiendo de la base que puedan existir otras igualmente excluidas, hablo de lo que conozco).

Cada 4 años nuevo pliego, quizá nueva empresa y siempre la incertidumbre de si seguirá con nosotros o será despedido…

Profesionales como la copa de un pino en el alero de la incertidumbre una y otra vez…con miedo a la protesta, “no sea que me vea en la calle”.

Esta es la realidad que vive esta base de la emergencia y que mucha gente desconoce. Esa base que quizá algún día tenga mi vida en sus manos, tu vida en sus manos…

Sirvan estas modestas letras como prueba de mi profunda admiración y reconocimiento que por vosotros siento y de camino sirvan para dar a conocer esa injusta situación laboral que muchos sufrís guardando silencio.

¡Sólo quiero que mi hijo viva, lo demás no me importa!

Una noche de fiesta, una mañana de lamentos…

Volvíamos de atender un síncope recuperado en señora de 80 años…Dolores vivía sola y se había sentido mal.  Nos abrió la puerta y tras media hora de charla sus males habían desaparecido. “¡Qué alegría ver entrar a cuatro chicos por la puerta!” Fueron sus palabras de bienvenida…

De camino a base, un ejército de zombis, unos risueños y otros no tanto. Era sábado de fiestas y la noche había sido larga, salía el sol y los jóvenes se recogían entre risas y algarabía.

Y la noche de alcohol se cobró su peaje de sangre y lágrimas.

Sonó el teléfono, sirenas y luces sacaron del paseo tranquilo a muchos.

“¡Joven inconsciente tras agresión en vía pública!” nos comenta el compañero que ha cogido el aviso.

Al llegar a la plaza, un chico de 17 años sangra tendido en el asfalto, jóvenes discutiendo, sentado en un banco dando voces y escupiendo sangre otro joven…

“¡A Sergio le han dado un botellazo en la cabeza y a Pablo en la boca!”, nos dice nada más llegar aquella chica con lágrimas y sangre en sus manos.

Tumbado en Posición Lateral de Seguridad, Sergio se encuentra inconsciente, pupilas midriáticas, reactivas lentas, herida inciso-contusa de unos 15 centímetros en zona frontoparietal derecha con deformidad craneal evidente. Sangrado abundante por herida y otorragia derecha. Respiración entrecortada y superficial a 30 rpm.

El monitor indicaba pulso de 115 lxm. , saturación del 80 {dd1faaa974e128bd5987fd795b61a773592e8c72189d8063a58278bb9a158e92}  y tensión arterial de 160/89. Ritmo de taquicardia sinusal.

Guedel, collarín, dos vías del 18, intubación rápida con tubo del 20, vendaje capelina sobre herida, nasogástrica que drena contenido gástrico oscuro compatible con bebida alcohólica que refieren los amigos ha tomado.

El equipo de primaria atiende a Pablo, trauma facial, conmocionado y desorientado, le faltan dos piezas dentales y presenta herida incisa en labio inferior.

Mientras atendemos a su amigo se acerca y entre sollozos nos relata lo sucedido…un grupo de chavales de no más de 16 años les han increpado llamándoles “gais de mierda”, los conoce, son chicos del instituto que a menudo les llaman “empollones y parguelas maricones”.

“¡Se veía venir, esto se venía venir, nos hacen la vida imposible y nos habían amenazado con darnos una paliza! … Te quiero Sergio, por favor no te vayas”

No ha habido discusión ni pelea previa. “Cuando hemos oído sus insultos venían de espalda, he notado el botellazo y no recuerdo más”.

Sergio se desestabiliza, su tensión se dispara y entra en taquiarritmia. Comienza a agitarse…sedación, analgesia, relajación, se estabiliza…puente holandés y al tablero.

El hospital se encuentra a 5 minutos y no tardamos en llegar tras activar el Código Trauma, que asegura una atención especializada a nuestra llegada.

Directo al TAC…

Mal pronóstico, las lesiones revisten gravedad y su estado es crítico.

Pablo es atendido en un box mientras relata a la Policía lo sucedido.

Al salir un grupo de jóvenes, un grupo cualquiera de aquellos “zombis” sonrientes, llora.

Es un llanto grupal, un llanto de no entender el por qué, de rabia, quizá de ganas de venganza.

Sus padres se acercan a la carrera por la rampa de urgencias. “¿Qué le ha pasado a mi hijo? ¿Vivirá?”…Y más lágrimas, y más gritos desgarradores de una madre que ni siquiera pregunta quién ni por qué…”¡Sólo quiero que mi hijo viva, lo demás no me importa!” repite entre gritos y lágrimas…

Sergio sobrevivió con limitaciones físicas leves, lleva una vida normal.

Pasó hace años y es hoy, cuando mi hijo empieza a pedir salir con amigos, cuando más dudas, más busco el cómo evitar esa situación…y llego a la conclusión que, a veces, no sólo hay que contar con que tu hijo haga lo correcto, hay mil variables que le pueden llevar a esta ambulancia… Haré lo que esté en mi mano, confiaré en su buen criterio y aun así sé que algún día puede cruzarse en su camino un asesino, que tras una maldita noche de alcohol, le empuje a esta ambulancia y ahí desearle suerte a él  y mil gracias al equipo que le atienda.

Y así otra batalla y así una profesión.

 

PD: En este, como en todos mis post, ni nombres ni datos clínicos corresponden con la realidad.

 

 

 

 

Mira hijo, es tu futuro y se llama felicidad…
Tu formación será el pegamento entre tus ilusiones y tu realidad.

Hola Pablo
A tus doce años entras en esa etapa difícil de la vida en que todo comienza a ser cuestionable y el otro día me preguntabas qué sentido tenía estudiar más allá del hecho de aprobar.

Y lo dices tú, chico de sobresaliente académico y matrícula como persona, el honor es para mi como padre.

Tus palabras me llevaron a reflexionar en voz alta. ¿Qué nos sucede, de dónde viene este desinterés cada día a edades más tempranas por su formación?
Dí varios sorbos al café y traté de pensar antes de hablar, en ese momento me comentaste que tratara de responder sin usar más de dos veces la palabra actitud, difícil me lo habías puesto 🙂

Creo recordar que te dije algo así…

Aunque oigas que los títulos no sirven.

Aunque oigas que tal ingeniero trabaja de camarero.

Aunque oigas que sobran profesionales titulados…

Tu formación será camino, y será camino de futuro.

La formación será la base que sustente tu talento a la que añadir humanización del camino que elijas.

La formación te librará de la frustración del que abandonó antes de terminar.

Será la herramienta que te hará libre ante manipulación, ante los que te quieran imponer sus criterios sin razón, sin razonamiento.

Es tu batalla, que trato hacerte ver no sólo como necesaria, sino como diversión, trato de hacerte ver que es ilusión lo que has de poner.

Saber te dará libertad, te abrirá caminos y sin duda te traerá felicidad.

Felicidad que hoy has de trabajar, como ese huerto que tu abuelo planta cada primavera con la esperanza, la certeza de recoger en verano…

Lee, recapacita estas palabras y mañana hablamos…mañana será en unos años o será mañana por la mañana cuando salga de guardia…